La Virgen de los Ángeles ocupará un lugar especial en El Vaticano

20140307-070901 a.m..jpgLos católicos costarricenses que viajarán a Roma el próximo mes de abril para la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II vivirán un hecho histórico para la cristiandad de su país, ya que la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica llegará al Vaticano para quedarse en la Parroquia de Santa Ana, donde se llevará a cabo la ceremonia de entronización.

La iniciativa nació de la visita que le hizo la Presidenta de Costa Rica, doña Laura Chinchilla Miranda al Papa Francisco en noviembre del año pasado, cuando la mandataria le pidió que permitiera a los costarricenses entronizar a su Patrona dentro de la Ciudad del Vaticano, a lo que el Pontífice accedió.

La imagen de la Virgen que será colocada en la parroquia vaticana es obra de artesanos de la provincia de Cartago, lugar donde se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y la imagen del original del hallazgo.

En el comunicado la Embajada dio a conocer que la intención original era entronizar la imagen en los Jardines Vaticanos, donde hay también una imagen de la Virgen de Guadalupe, sin embargo, y debido al material de la obra hecha por los artesanos cartagineses del Taller orfebrería Soto del Valle, la imagen será colocada para la veneración de los fieles en la Parroquia de Santa Ana, cuya santa patrona es la madre de la Virgen María.

Según el Embajador Sanchez este gesto de deferencia hacia el pueblo costarricense “es prueba fehaciente de las excelentes y fructíferas relaciones bilaterales entre ambos Estados, y demuestra el aprecio de la Santa Sede hacia nuestro país”. Además asegura que le ha agradecido personalmente al Papa Francisco por este gesto que ha tenido para el pueblo costarricense.

La ceremonia de entronización se llevará a cabo en la parroquia vaticana el próximo 26 de abril a las 9 a.m., y el ingreso, para todo aquel que quiera asistir, será libre por la Puerta de Santa Ana, en la Ciudad del Vaticano. La misa será presidida por el Cardenal Angelo Comastri, Arcipreste de la Basílica de San Pedro, y los Obispos costarricenses que estarán en Roma para la ocasión (el Arzobispo Quirós, el Obispo de Cartago Ulloa y el Arzobispo Emérito Barrantes), y podrán participar los sacerdotes y peregrinos de Costa Rica que estén en Roma en ese momento.

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Floribeth Mora: “El Señor me vio con ojos de misericordia”

Nació en Cristo Rey, un barrio capitalino marginal en Costa Rica.

Nació en Cristo Rey, un barrio capitalino marginal en Costa Rica.

Fue minutos después de las 6:30 a.m. del 8 de abril de 2011 cuando Floribeth Mora sintió un dolor de cabeza que califica de “insoportable”. Además del grave dolor, la mujer tuvo fuertes y constantes vómitos, por lo cual pidió a su esposo que la llevara al hospital de la localidad, en el cual fue diagnosticada con una migraña severa producto del constante estrés al que estaba sometida.

Tras un fin de semana de vacaciones, se daría cuenta que el dolor persistía y por recomendación de una farmacéutica y un doctor de confianza acudió de nuevo al hospital donde le diagnosticaron un aneurisma fusiforme en el lado derecho de su cerebro que le haría quedar internada para su inmediata valoración.

En otro centro médico capitalino fue sometida a una arteriografía y un cateterismo; sin embargo, debido a la ubicación inaccesible para estos procedimientos el sangrado no pudo detenerse. La única esperanza parecía ser el viajar a México o Cuba para su atención médica, algo que no pudo hacer. Sin esperanzas mayores a un mes de vida regresó a su casa donde, por la medicación recetada, pasaba dormida la mayor parte del tiempo. Floribeth admite que ante el peligro de muerte inminente se sintió aterrorizada.

El esposo de Floribeth, Edwin Arce, tomó la iniciativa de construir un pequeño altar con la imagen de Juan Pablo II, otra del Niño Jesús y una última de la Virgen María. Este altar sería la única imagen que tendrían los medios de comunicación del mundo durante el tiempo en que la mujer no pudo dar declaraciones a la prensa.

Floribeth Mora guarda igual que a un tesoro el suplemento informativo que vio aquella mañana, del que vio resaltar las manos de Juan Pablo II y escuchó su voz diciéndole “Levántate, no tengas miedo”

El 1° de mayo de 2011 se realizó la beatificación del Papa Juan Pablo II, y mientras en la Plaza de San Pedro cientos de miles de fieles vivían una fiesta, en una casa en Dulce Nombre de Tres Ríos de Cartago se daba un milagro. Floribeth tenía serios problemas para poder permanecer despierta, sin embargo pese a que se había tomado el medicamento pudo permanecer toda la noche en sintonía de la ceremonia de beatificación. Tras la misma pudo dormir con tranquilidad hasta esa mañana.

Al despertar vio sobre su televisor un suplemento informativo de un periódico de circulación nacional, dedicado a la vida del Papa viajero, al ver el gesto del pontífice entendió que la animaba a seguir adelante y fue en ese momento que escuchó la voz del Papa que le decía: “¡Levántate! No tengas miedo”. En medio de la conmoción, su única respuesta fue “sí, señor”. Fue entonces, sin ningún dictamen médico que la mujer tuvo la certeza de que había sido sanada.

En medio de su situación prefirió no decir nada a su esposo, ya que estaba consciente de que él podría creer que era una alucinación producto del medicamento. Fue hasta días más tarde que pudo contarle, cuando su mejoría fue más que evidente.

Después de casi dos meses de vida normal, habiendo retomado sus quehaceres domésticos y laborales, Floribeth se enteró de que la reliquia de Juan Pablo II se encontraba en una localidad cercana al lugar en donde vive. A pesar de haber llegado en la noche cuando ya cerraban el templo, el cura párroco le permitió ir a la casa cural, tomar la reliquia en sus manos y poder dar gracias por el milagro recibido.

El documento final en italiano y latín en el cual reside la información final del caso de Floribeth Mora.

El documento final en italiano y latín en el cual reside la información final del caso de Floribeth Mora.

En el mes de agosto tuvo una cita con el doctor Alejandro Vargas Román, uno de los mejores neurólogos de Costa Rica, quien intentó ocultar su impresión al ver que el aneurisma ya no estaba. Tras ver en reiteradas ocasiones y muy detalladamente el examen que le había realizado, le dijo a Floribeth que el aneurisma ya no estaba.

“Señor ¿con este testimonio iré a llevar a los altares a Juan Pablo II?, me dije… Me metí a El Vaticano y luego a KarolWojtila.org, ahí escribí mi testimonio, hay muchos milagros, no solo es el mío…”, contó Mora con lágrimas de emoción a los medios de comunicación en una conferencia de prensa en la que dio sus primeras declaraciones públicas. “Yo nací en Cristo Rey, un barrio pequeño en un país pequeño, sin embargo escogieron mi testimonio para elevar a Juan Pablo II a la santidad, aunque para mí desde que estaba vivo ya era un santo”, aseguró.

“Me dijeron en El Vaticano que si podía ir a realizarme los exámenes, yo les respondí que por supuesto, porque si mi Dios me dio la oportunidad de vivir ¿por qué yo no voy a dar un pedacito de mí para que sea glorificado en el nombre del Señor? Y me fui a Roma con miedo, entré tranquila y me hicieron los exámenes”. Mora fue internada en el Policlínico Gemelli donde sería atendida en el mismo cuarto donde fue internado Juan Pablo II mientras estuvo en ese hospital, esto sin que los médicos supieran que su caso estaba siendo estudiado por la congregación.

“Estoy aquí delante de ustedes no para que vean a esta mujer, sino para que vean el milagro que hizo Dios en mí por intercesión de Juan Pablo II, para que ustedes crean que Dios existe y que haya una conversión en las vidas de muchas personas. No vean a esta mujer que está aquí sentada, vean a una realidad que está aquí presente, y es que una mujer que se estaba muriendo hoy la tienen aquí. Creo que no hay muchas explicaciones científicas, las explicaciones de Dios sí. Yo soy el testimonio de que hay un Dios muy grande”, dijo Mora en medio de la exaltación que le produce el contar su testimonio.

Mora recuerda con emoción la mañana en la que el aneurisma que padecía desapareció

Mora recuerda con emoción la mañana en la que el aneurisma que padecía desapareció

Fue el 20 de noviembre de 2012 que dio inicio el proceso sobre el presunto milagro, estudiado por el tribunal que instauró el arzobispo de San José, constituido por un juez, un Promotor de Justicia (o abogado del diablo) y un notario. Catorce días después, el 4 de diciembre, el proceso es clausurado y enviado a la Congregación, donde es recibido en enero para su estudio y posterior aprobación, tanto de la comisión teológica como médica. El viernes 5 de julio Su Santidad Francisco firmó el decreto que reconoce el milagro y, a espera del consistorio para confirmar la fecha, el mundo católico se ilusiona de nuevo, al ver que el querido “Papa viajero” será declarado Santo, según se prevé, este mismo año.

Mora hizo la aclaración de que el rumor de que sus hijos se habían acercado de nuevo a la fe tras su milagro es falsa, ya que ellos nunca estuvieron alejados. “Nosotros nunca perdimos la fe”, dijo Mora a los medios, señalando que se sentía impotente al ver que publicaban un hecho que no era verdadero.

Floribeth asegura que no tiene planeado asistir con toda su familia a la canonización, ya que El Vaticano únicamente le dará los pasajes de ella y su marido. Lo que parece ser un hecho es que será quien le entregue a Su Santidad el Papa Francisco las reliquias de Juan Pablo II.

Presidenta Chinchilla aseguró que el que el milagro ocurriera en Costa Rica es prueba de la devoción y la fe del pueblo.

Presidenta Chinchilla aseguró que el que el milagro ocurriera en Costa Rica es prueba de la devoción y la fe del pueblo.

La Presidenta de la República de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda dijo a Papel y Lápiz que estaba enterada del proceso desde antes de que fuera público, y que tenía planeado hablar con Floribeth el mismo viernes 5 de julio para felicitarla y que esperaba poder encontrarse con ella en un encuentro privado, sin la presencia de los medios de comunicación.

En las próximas horas se prevé que haya rezos y misas en agradecimiento a Dios por el milagro concedido a Floribeth. El barrio de Dulce Nombre de La Unión, en Cartago, está de fiesta y el mundo entero espera la fecha en la que el Papa polaco sea llevado a la Santidad que tanto imploraban en sus funerales con el grito “Santo Súbito”.

Fotografías: Jovel Álvarez
Edición fotográfica: Lorena Bogantes González

De la política a lo personal con Fernando Sánchez

Es ante cuarenta y cuatro hectáreas de territorio central, y otras cuantas de tierras extraterritoriales, que Fernando Sánchez representa a Costa Rica. Ha posicionado, gracias a su arduo trabajo, a esta nación centroamericana como una de las que mejores relaciones tienen con el país más pequeño del mundo: El Vaticano.

Vamos a conocer un poco de su experiencia con quien hoy es Papa emérito de la Iglesia Católica, S.S. Benedicto XVI y con el primer Papa latinoamericano, y número 266 en ejercer el ministerio Petrino, S.S. Francisco.

Conocer a un Sumo Pontífice debe ser una ilusión compartida por todos los católicos en el mundo y, claro, los de Costa Rica. Esto es algo que don Fernando pudo realizar gracias a su trabajo, pero en ambos casos tuvo la grata experiencia de recibir una bendición para él y su familia, en la que está “Fernandito”, un niño de 5 años a quien le fue realizado un milagro de sanación de un mal cardiaco con el cual nació, por intercesión de san Pío de Pietrelcina.

Empecemos por su experiencia con Benedicto XVI, para después pasar a quien hoy causa conmoción en medios mundiales, el carismático Papa Francisco.

Cuando conoció al Papa emérito, al presentarle sus credenciales, le hizo una particular consulta: ¿Cómo ser un político coherente entre el ejercicio del trabajo y la fe? Este es el primer punto de la entrevista:

¿Qué le diría a los políticos con base en el mensaje que recibió usted del Papa emérito sobre cómo ser coherentes con la fe que profesan, sea católica o cristiana en general, y su ejercicio político?

Fernando Sánchez en su casa de habitación, en Costa Rica

Fernando Sánchez en su casa de habitación, en Costa Rica

Cuando uno entra a política o al periodismo o al deporte o a donde uno entre, no pone entre paréntesis su fe. No está bien, y tampoco la Iglesia lo espera, que uno tenga una fe que profese solamente cuando es conveniente o cuando va al lugar de culto, uno tiene que ser testimonio de eso en todas partes donde esté. No se trata de ser perfecto, pero no se puede pensar que por estar ejerciendo profesionalmente algo debemos olvidarnos de los valores espirituales que profesamos. ¡Lo que pasa es que no es fácil! ¡No es sencillo! Y ciertamente en política menos… el Papa decía que es muy importante estar consciente de lo que uno cree y muy fortalecido para dar testimonio. La gente debería saber que uno es católico o cristiano más que nada por el testimonio que por lo que uno diga. Es importante para tener esa fortaleza llenarse espiritualmente, para eso: eucaristía, comunión y oración. También es importante cultivarse, así como nos cultivamos en los campos profesionales hay que cultivarse en la fe, para eso la Biblia, el catecismo, y la vida de los Santos.

¿Cómo fue para usted estar frente a Benedicto XVl?

Fue inolvidable, fue una bendición de esas que lo marcan a uno en la vida. Yo traía en mi mente la imagen del filósofo, del religioso alemán, en fin… la imagen del sabio. Sin embargo, lo vi casi llorar cuando le comenté que en Costa Rica la gente me pidió que le dijera que “en Costa Rica lo queremos y lo estamos esperando”.  Yo creo que estaba un poco triste pensando: “no voy a poder ir”, -ahora lo entiendo, en aquel momento no lo entendí-. La última vez que lo fuimos a saludar yo le pedí una bendición para Costa Rica, y también para mi matrimonio y recuerdo que el Papa sonrió y nos tomó de las manos a mi esposa y a mí y nos bendijo en los anillos de matrimonio, fue tal la impresión de nosotros que nos tuvieron que mover, porque quedamos “congelados”. Se ha portado con gran cercanía con nosotros y además ha tenido gestos con el país extraordinarios. Yo siento que conocí al sabio que además me demostró que es un santo.

Embajador Sánchez con el Papa Emérito Benedicto XVI.

Embajador Sánchez con el Papa Emérito Benedicto XVI.

¿Qué concepto le quedó del Papa?

“Si bien entré a hablar con el sabio, y lo encontré, porque al hablar de Costa Rica no necesitaba ni siquiera de un papelito, lo sabía todo, cuando le pregunté cómo ser un político coherente con mi fe, me ofreció una catequesis; me habló de la importancia de la oración, de la eucaristía y del estudio de la vida de los Santos y del Evangelio. Pero después me demostró que es de gente todavía más sabia el no tener temor a demostrar sentimientos. Esa calidez, esa humildad no me la esperaba. Me impresionó lo que me dijo, pero me impresionó aún más lo que sentí. Como te digo, a la sabiduría le sumé esas virtudes propias de la santidad, la humildad, la sencillez y desde luego la paz que irradia, que sólo puede ser propiciada por la presencia del Espíritu Santo.”

Claramente el conocer al Papa es una experiencia inolvidable en la vida, independientemente del credo que se profese. La familia de don Fernando pudo asistir al primer encuentro con Benedicto XVI, ahí fue donde el romano pontífice emérito conoció a “Fernandito”, quien fue protagonista de una particular travesura.

¿Qué huella dejó en su familia?

Una huella muy profunda. Cuando veníamos saliendo del Palacio Pontificio mi papá me decía: “Conocí al Santo Padre a mis 67 años”. Yo tenía 37 años, y mi hijo tenía 3 años. Entonces él decía: “A todos nos llegó la bendición en diferentes momentos de la vida, pero tuvo un impacto en la vida de todos”. No solamente mía, y de mi esposa y mis hijos, sino del resto de mi familia. Y cada uno de nosotros vino muy impresionado con la experiencia, amando más a la Iglesia y comprendiéndola más. Uno se da cuenta de que el Papa es un ser humano, como todos los demás, con sus sentimientos, entonces ahí uno comprende la importancia de rezar por el Papa y por sus intenciones y necesidades.”

Fernando Sánchez hijo en su encuentro privado con el Papa Benedicto XVI, tras escabullirse en medio de la Guardia Suiza

Fernando Sánchez hijo en su encuentro privado con el Papa Benedicto XVI, tras escabullirse en medio de la Guardia Suiza

Su hijo Fernando tuvo un encuentro especial con el Santo Padre, ya que una vez terminado esta reunión, cuando ya iban de salida, el niño se percató de que no había podido despedirse adecuadamente del entonces Papa Benedicto XVI, por lo que corrió, esquivando a la Guardia Suiza hasta la biblioteca del Pontífice, donde pudo conversar y despedirse a solas de quien hoy es obispo emérito de Roma.

Además de ser Embajador ante la Santa Sede Fernando Sánchez también representa a Costa Rica ante los Organismos de Naciones Unidas en Roma (FAO, FIDA y PMA) y la Orden de Malta. Posiblemente, su trabajo sería menor si solo se hubiera comprometido con la reestructuración de la Embajada y con las labores clásicas de la representación diplomática, sin embargo también asumió un compromiso con los costarricenses que viajan en busca de una experiencia espiritual a Roma.

¿Qué espera haber logrado al final de su trabajo en la Embajada?

Algo en lo que quiero profundizar mucho es en ayudar a los costarricenses que van a Italia a hacer un viaje espiritual. Me he dado cuenta de que el tico que va a Roma, que normalmente viene de Israel, va en un trayecto espiritual, va a encontrarse con él mismo, va a buscar a Dios. Muchos no tienen muchos recursos, muchos van con las uñas, otros van pidiendo prestado, otros pagaron el viaje a “a pagos”, otros van diciendo: “ojalá no me dé mucha hambre porque solo tengo para una comida al día”, van muy limitados. Entonces la Embajada se ha propuesto ayudarlos, no sólo consiguiéndoles entradas para que vayan a ver al Papa a sus audiencias públicas (ni las entradas ni el servicio que ofrece la Embajada tiene costo alguno), sino que hemos hecho contactos con muchos Santuarios. He visitado como 50 Santuarios en toda Italia, para hablar con los directores y hacerles ver cómo vienen los ticos y pedirles que les ayuden cuando un grupo de compatriotas los visitan. Entonces la Embajada ahora tiene esa idea de ayudar a quienes quieran llegar.  Además, para quienes no pueden venir a Italia, hemos desarrollado un proyecto de filmación de documentales con el SINART. Me dicen que el proyecto ha sido muy exitoso.

Fernando Sánchez representa a Costa Rica ante La Santa Sede, La Orden de Malta y diversos organismos internacionales en Roma

Fernando Sánchez representa a Costa Rica ante La Santa Sede, La Orden de Malta y diversos organismos internacionales en Roma

“Igualmente, hemos logrado firmar el primer convenio de cooperación entre Costa Rica (el Ministerio de Salud) y la Santa Sede (el Hospital Casa Alivio del Sufrimiento fundado por el Padre Pío).  Se trata de un proyecto para propiciar el intercambio de experiencias y de formación de médicos entre nuestro ministerio y este prestigio hospital de la Santa Sede. Es interesante que ya estamos viendo los primeros resultados de este convenio, que no solo es el primero que firma Costa Rica con la Santa Sede en más de 160 años de relaciones diplomáticas, sino que también es el primero de este hospital con un país de América Latina.”

Tras la renuncia de Benedicto XVI al ejercicio del papado, fue electo mediante cónclave el Papa Francisco, quien es hoy uno de los personajes que más ha llamado la atención por su carisma, humildad y claridad al hablar. La noche del 13 de marzo, en el momento en que se anunció el “Habemus Papam”, don Fernando se encontraba en la Plaza, en medio de la alegría de cientos de miles de fieles congregados para conocer al sucesor de san Pedro. Unos días después, ya como diplomático, pudo conocer al nuevo Papa, con quien tuvo un encuentro que destacó en medios internacionales, debido a lo particular de su naturaleza.

Le llamaron a hacer fila para saludar personalmente al Papa. Era poco tiempo del que dispondría para poder hablarle, y tenía calculado por quienes le antecedieron, que serían como máximo 15 segundos. Tras el Embajador de Hungría, don Fernando se acercó por primera vez al Papa Francisco.

“Santo Padre muchas gracias por su testimonio de humildad y sencillez”, estas fueron las primeras palabras que escucharía el Papa Francisco del Embajador costarricense, a lo que el nuevo Papa respondió: “Gracias, gracias, por favor orá mucho por mí”. Tras expresar la alegría de Cota Rica por su elección, el Santo Padre le interrumpió para pedirle que le dijera a su país que orara por él, después de esto el embajador le externó el deseo de Costa Rica de recibirlo en un futuro.

“El Papa respondió con una gran sonrisa y yo continué hablando. -“Además, quisiera pedirle su oración por mi familia. Mi esposa Milagro no me acompaña hoy porque está en Costa Rica con mis hijos, pues el niño se está recuperando de una enfermedad.” -“¿Es pequeñito?”, me preguntó el Papa, y yo le contesté que sí, -“tiene sólo 5 años”. Cuando vi la sincera preocupación en su rostro, le pregunté si quería ver a mis hijos y él dijo: “¡claro que sí!”.

“Entonces le enseñé la foto de mi familia. El Papa los bendijo y luego puso su mano sobre la foto, elevó su mirada al cielo y oró por ellos. Inmediatamente después me tomó la cabeza, y me bendijo haciendo la señal de la cruz en mi frente. Estaba conmovido por lo que acaba de vivir, apenas pude reaccionar para despedirme. Sin embargo, cuando intenté hacerlo, el Papa me tomó ambas manos y me dijo tres veces con voz serena y cargado de humildad, “ahora vos tenés que orar por mí”. Yo le dije: “lo haré siempre Santo Padre, y sepa que su petición de oración llegará a Costa Rica”. Así, emocionado y un poco aturdido, me despedí del Papa”.

Fernando Sánchez, sus hijos y esposa saludan al Papa Francisco.

Fernando Sánchez, sus hijos y esposa saludan al Papa Francisco.

Unas semanas después su esposa, Milagro, volvió con sus hijos Fernando y María Pía a Italia, y fue cuestión de días para que pudiesen, ahora todos juntos como familia, asistir a un evento público en el que conocieron al Papa. Don Fernando no dudó en recordarle al Santo Padre que el niño a quien llevaba alzado y le saludaba era por quien había orado el día en que se conocieron. Al verlo el Papa Francisco se detuvo para conversar con el Embajador Sánchez, con su esposa Milagro, con el pequeño Fernandito y con su hermana María Pía.  Hablaron con total libertad sobre unos dibujos que los niños le habían hecho al Santo Padre.  Este no paró de reírse ante las respuestas que los niños daban a sus preguntas.  Al final el Santo Padre oró y bendijo a toda la familia, y a Fernandito lo abrazó y lo beso con la ternura propia de un padre.

Su trabajo ante la Santa Sede es completamente “sui generis”, ha asumido compromisos más allá de lo que se esperaría de cualquier otra persona que estuviese en su posición, pero eso no le ha importado, ya que siente que el trabajo que realiza, como todas las actividades de su vida, son un apostolado. Vive su fe desde el corazón de la misma, sirve a su país y a la Iglesia desde una posición privilegiada, su familia ha vivido las experiencias más duras que podrían imaginar, pero supieron entregarlo todo a Dios, y esto marcó la diferencia en este hombre que supo que en la entrega diaria a Dios se encuentra el secreto de la felicidad, algo que ha podido comprobar en carne propia.

“La Petite Mexicaine” después de Juan Pablo II

Inicia un día normal en la prefectura de la Casa Pontificia. Monseñor Georg Gänswein comienza la ardua tarea de alistar la agenda del Papa; debe estar consciente, desde hace algún tiempo, de que lleva en sus manos también la de cientos de periodistas, entre ellos Valentina Alazraki, periodista mexicana que destacó por su especial relación con el Papa Juan Pablo II y por el trabajo periodístico realizado en torno a él, al Papa emérito Benedicto XVI y al nuevo pontífice Francisco.

Hoy le invito a explorar las experiencias profesionales y personales más recientes de esta comunicadora latinoamericana, entre ellas su relación con Benedicto XVI, la cobertura del cónclave en el 2013 y su reciente incursión en la red social Twitter.

¿Cómo fue su relación con Benedicto XVI?

Valentina Alazraki saluda al hoy Papa Emérito Benedicto XVI

Valentina Alazraki saluda al hoy Papa Emérito Benedicto XVI

“Desgraciadamente no tuvimos una relación humana, vamos a decirlo así, sino solo profesional, y esto en el sentido más estricto de la palabra, porque la relación que tuvo el Papa con la prensa se limitó a breves conferencias de prensa en el avión con preguntas que nosotros habíamos tenido que dar previamente y que escogían para que él respondiera. Pero más allá de esas respuestas, el Papa no pasaba a saludarnos, o preguntarnos de dónde éramos o para quién trabajábamos, faltó esa parte humana.”

¿Cómo fue la noche de la elección del Papa Francisco? ¿Qué sintió cuando salió el humo blanco?

“Bueno, estábamos en transmisión, desde la apertura del cónclave siempre estábamos en vivo y esperábamos las fumatas, que podían ser negras o blanca, nunca sabes cuándo será. En todos los cónclaves siempre hemos estado transmitiendo en vivo con Joaquín López-Dóriga y el ojo en el monitor viendo la chimenea de la Capilla Sixtina, luego salió el humo blanco, siempre estamos en esa situación de no poder estar en la Plaza sino en la azotea en la Vía de la Conciliación. Esta vez corrí con la suerte de que ya lo conocíamos, por una reconstrucción del cónclave anterior que nunca fue desmentida en la que el Cardenal Bergoglio habría obtenido 40 votos. Entonces al conocerlo la información te sale más natural. A mí me recordó mucho la llegada del Papa Juan Pablo II, porque Juan Pablo dijo “Han escogido a un Papa de un país lejano” y aquí el Papa dijo: “Los cardenales me han venido a buscar al fin del mundo”.

¿Cómo fue conocerlo en el Hospital por la visita que le hizo al Cardenal Lozano Barragán?

Valentina Papa Francisco“Esa fue una circunstancia muy bonita porque fue muy familiar, de hecho lo primero que le dije fue que yo era periodista pero que no estaba ahí como periodista, para que no se asustara (ríe), le dije que estaba ahí como amiga del Cardenal que me dio esa posibilidad y me invitó a estar presente. Fue muy familiar, él bromea mucho, es muy muy bromista. Me causó una impresión muy cálida porque me gustó mucho que se preocupara tanto por la salud del Cardenal y le pidió a los médicos que hablaran con él a solas. Ahí se vio que no era una visita de cortesía, sino un interés humano.”

Valentina sigue de cerca todos los acontecimientos que van ocurriendo con el pontificado del actual Papa Francisco, pero a diferencia de hace unos años cuando hacía la nota, la enviaba y hasta ahí llegaba su labor informativa, hoy twittea con sus seguidores las noticias que vive personalmente sobre el Papa. No hay domingo que no se vean sus informes sobre el Angelus o miércoles sin sus reportes de la Audiencia General.

¿Cómo encontró Twitter? (@valealazraki)

“Todavía soy novata, no te creas (ríe), la verdad es que hace pocos años cuando empecé a escribir los libros después de la muerte de Juan Pablo II, mi editor de Planeta me dijo que tenía que probarlo, y luego Joaquín López-Dóriga me dijo que no era posible que no lo usara y que tenía que probar. Yo no lo intentaba porque me daba la sensación… no de que fuera una pérdida de tiempo, sino que al ver que las personas en lugar de estar hablando conmigo o con otras personas se la pasaban twitteando yo decía: “Es que se están perdiendo la parte real por estarlo compartiendo en Twitter”. Y me parecía estar viviendo de una forma virtual y perdiendo lo real, y todavía sigo pensándolo, y es por eso que twitteo cuando no hay nadie a mi alrededor, porque si estuviera alguien conmigo me parecería que me pierdo algo de la vida real. Lo que me gusta mucho es que es una forma muy bonita de compartir, y sí logras sentir la cercanía de la gente, pero creo que se debe a la fuente que cubro y la relación tan peculiar que tuve con Juan Pablo II, por la idea que la gente tiene que soy alguien familiar. Veo que la gente se dirige a mí con esa misma cercanía.
Creo que me está ayudando que haya sido elegido el Papa Francisco, porque para escribir y compartir creo que debes tener ganas de hacerlo, que algo te caiga bien y te llame la atención, y te da el deseo de compartir. Yo he empezado a compartir más después de la elección del Papa”.

El día de esta periodista comienza a las 6:30 a.m., despierta en medio de noticieros, en la casa y en el radio, cuando va en el carro. Lleva a su hija a la escuela y sigue la única hora que toma para sí, que es cuando puede ir a las 8:30 a hacer una hora de gimnasio, porque siente que es importante sentirse bien para trabajar bien.

Valentina reportando desde la Plaza San Pedro en El Vaticano para Noticieros Televisa - Cortesía de Valentina Alazraki.

Valentina reportando desde la Plaza San Pedro en El Vaticano para Noticieros Televisa – Cortesía de Valentina Alazraki.

Luego ve la nota que tiene que cubrir. La Sala de Prensa abre de 9:00 a.m. a 3:00 p.m., pero ahora con los comunicados si surge algo en la tarde lo cubre inmediatamente. Tiene que enviar una nota diaria para Televisa y para Foro TV. La rutina es cubrir, volver, editar… Ese es un día normal en el cual su teléfono pasa encendido las 24 horas sin importar dónde se encuentre, ya que no puede correr el riesgo de perder una llamada, algo que, según ella, si eres corresponsal traes completamente incorporado.

Si revisáramos la agenda de esta periodista seguramente encontraríamos muchas similitudes con la del Papa, ya que asiste a todos sus eventos y viaja con él en todas sus peregrinaciones. Ella es Valentina Alazraki, la mujer que no tiene miedo a compartir las anécdotas de un libro al cual hoy le quedan muchas páginas por escribir.

En primera fila: Valentina Alazraki

En una palabra, Valentina Alazraki definiría su carrera como afortunada, esto haciendo un recuento de más de 35 años de ejercicio periodístico cubriendo la fuente de la Santa Sede.

A lo largo de su carrera ha visto la evolución en la manera de realizar su trabajo. Hoy son lejanos los días en los que debía enviar una nota por avión a México y que llegaría, tal vez, un día después para salir al aire en el noticiero. La cinta ha cambiado por la computadora, el fax por celular y las fuentes que debía consultar durante horas son hoy más inmediatas por Twitter.

Su carrera ha estado llena de peculiaridades, no han sido pocas y tampoco pequeñas. Su audacia la hizo ganarse el cariño de Juan Pablo II, a quien siguió por el mundo en sus viajes y de quien hoy guarda las más gratas memorias. Le invito a conocer más de la carrera de Valentina Alazraki.

¿Cómo se convierte en corresponsal de Televisa en El Vaticano?

“Porque mi mamá era italiana y vine a estudiar la carrera de Ciencias de la Comunicación acá en Italia y empecé a hacer práctica en el noticiero de Jacobo Zabludovsky que no tenía corresponsal en Roma, iba a México en vacaciones y hacía prácticas en Televisa como reportera, y acá asistía a la universidad hasta que en 1978 empecé a enviar crónicas con cierta regularidad para el noticiero de “24 horas”. Para 1978 tenía decidido regresar a México, el 10 de agosto, pero el Papa Paulo VI murió el 6 de agosto y a raíz de eso mis jefes me pidieron que me quedara un mes para cubrir el cónclave. Luego sucedió lo de Juan Pablo I y me quedé otro mes, y luego la elección de Juan Pablo II, cuando lo eligieron a él nos dimos cuenta de que empezaba un pontificado novedoso y revolucionario y tomamos la decisión de que no regresaba a México y me quedaba aquí como corresponsal. Por eso digo que mi carrera fue afortunada, porque se dieron las cosas para que yo estuviera en el lugar justo en el momento justo.”

¿Cómo fue ser corresponsal tan joven?

Valentina Alazraki entrevista al Papa Juan Pablo II en el avión en su primer viaje a México en 1979.

Valentina Alazraki entrevista al Papa Juan Pablo II en el avión en su primer viaje a México en 1979.

“Empecé primero a estudiar periodismo y luego vino lo de las prácticas en Televisa. Obviamente no sabía lo que era ser corresponsal, como cuenta en la entrevista Jacobo Zabludovsky, yo no tenía idea de lo que eso significaba, eso obviamente fui aprendiéndolo sobre la marcha, realmente en el terreno, porque esas cosas no te las enseñan en la universidad, tienes que ir aprendiéndolas poco a poco. Obviamente la parte de la universidad era muy importante, porque te da toda la parte cultural, toda la formación, pero luego fui autodidacta porque aquí estaba sola y tuve que aprender sola a hacer las cosas.”

¿Se sintió discriminada al principio por ser mujer a la hora de realizar su trabajo?

“Sí, mucho, no por parte de México sino por parte de Italia. En El Vaticano curiosamente no, al menos no formalmente porque aceptaron las cartas de acreditación de Televisa, a pesar de que yo tuviera 19 años, y fuera tan joven. Mientras que en el club de corresponsales no aceptaron mi acreditación durante muchos años porque decían que era imposible que una mujer y, además joven, fuera corresponsal de un medio como Televisa, cuando me aceptaron lo hicieron en categoría D, segunda división, que es como si fuera de medio tiempo, ya después se disculparon conmigo y me pasaron a la categoría de profesionales. Y en El Vaticano en la sala de prensa todos eran hombres de mediana edad y durante años yo entraba y nadie me saludaba, porque no había mujeres de corresponsales. Eso cambió después del primer viaje a México de Juan Pablo II, porque viajamos en el avión, y empezaron a verme al aire, entonces descubrieron que en efecto estaba trabajando.”

Diez años después de que la aceptaron se convirtió en la primera presidenta mujer del Club de Corresponsales, pero el problema ya no lo tendría con los hombres, sino con las mujeres: “algunas europeas me llamaban en francés la petite mexicaine“, cuenta Valentina entre sus muchas anécdotas profesionales.

Previo a la primera visita de Juan Pablo II a México el jefe de Valentina, Jacobo Zabludovsky, le pidió que entrevistara al Papa en exclusiva para Televisa. Tal vez el ser, como dice ella, “novata” en el periodismo la hizo animarse a hacer lo que se convertiría en historia, tanto para su carrera como para el pontificado de Juan Pablo II, dejemos que ella misma nos cuente qué fue lo que sucedió:

¿Cómo se decide qué se le pregunta a un Papa? Porque en un hecho como el del sombrero no se podía cambiar, era directo… ¿Cómo decidió qué le preguntaría?

“Bueno, fue muy sencillo porque obviamente le pregunté lo más tonto: “¿cómo se siente en la víspera de su primer viaje internacional?”, “¿por qué iba a México?”, la verdad eran preguntas sumamente tontas (ríe), pero a mí ya se me hacía como mucho poder hacerlas, no estuve pensando cómo hacer una pregunta muy inteligente porque tampoco la circunstancia lo permitía, no sabía yo en qué momento me iban a correr de ahí, lo único que me tranquilizaba era la cara de Juan Pablo II, la seguridad y el monseñor no es que fueran muy amigables entonces no pensé que podría estar ahí para hacer una pregunta inteligente para una respuesta larga, en ese caso tomé la decisión de hacer las preguntas más obvias. En el caso de un avión vas preparado, porque sabes a qué situación vas, y es más fácil porque no improvisas.”

A partir del momento del sombrero inicia una relación muy especial con Juan Pablo II, ¿Qué cree que fue lo que más le impresionó de su persona?

Jovel Álvarez y Valentina Alazraki durante la entrevista.

Jovel Álvarez y Valentina Alazraki durante la entrevista.

“Mira, yo no creo que haya quedado impresionado, yo creo que le caí bien, en el sentido de que en el avión eran todos hombres, yo era joven y audaz y me veía que corría con él a todas partes, veía que yo hacía cosas que eran muy raras para el ambiente Vaticano, sobre todo en comparación a mis compañeros que eran mayores que yo y todos hombres. Creo que le caí en gracia, pero el elemento principal era México, porque cuando él va a México y se enamora del país y los mexicanos de él y al volver me sigue viendo, para él era esa idea de que México lo estaba siguiendo. Yo no me daba cuenta de eso, me di cuenta muchos años más tarde cuando a lo mejor me lo empezaron a decir. Yo era como la continuidad de los mexicanos que lo seguía, y a él le gustaba que en México y todos nuestros países donde llegara la señal de Televisa pudieran estar enterados de lo que hacía por medio de la televisión.”

¿Cómo hacía para separar su cercanía con el Papa a la hora de transmitir una noticia?

“Yo la verdad no lo pensaba, creo haber sido correcta en el sentido de que la información vaticana, siempre consideré y mi cadena también, que había que tratar siempre con mucho respeto, a veces con delicadeza, porque nosotros transmitíamos en países donde la gran mayoría de gente es católica. Yo creía que este tema había que tratarlo con mucho respeto, sobre todo por la gente que tiene este credo y cree en la Iglesia Católica. Yo no me pregunté en ese momento, me lo pregunté después, si el haber tenido esa

Con el Papa Juan Pablo II en Castel Gandolfo - Cortesía de Valentina Alazraki

Con el Papa Juan Pablo II en Castel Gandolfo – Cortesía de Valentina Alazraki

cercanía pudo haber hecho que mi información no resultara tan objetiva como habría tenido que ser y si es bueno o malo que uno esté involucrado con su fuente. Yo creo que en el caso de la gran mayoría de las fuentes no debería de haber esa relación, pero creo que en el caso de Juan Pablo II fue una fuente tan especial que al mismo tiempo las personas se involucraron a nivel humano con él, y el transmitir el rostro humano del Papa la gente lo agradeció, no lo vieron como una falta de objetividad, al menos no he encontrado a alguien que lo viera así. Siempre me han dado las gracias por haber acercado al Papa y haber mostrado la parte humana. Ahora, te repito, no sé si eso estuvo mal o bien, pero nunca mentí, solo que la forma de decirlo tal vez era una forma más cálida. Con Benedicto XVI daba la misma información correcta, pero no había de mi parte ese sentimiento, o una forma de acercarlo desde el punto de vista humano.”

Valentina recuerda que cuando el Papa murió muchos sintieron que moría alguien de la casa, y en eso piensa que quizá contribuyó, sin darse cuenta, al acercarlo con esta información constante que enviaba.

¿Cómo lograba entrevistar al Papa en exclusiva cuando iban a México en el avión?

Valentina junto al Papa Juan Pablo II en el avión papal.
Valentina junto al Papa Juan Pablo II en el viaje número 100 del Papa a Croacia – Cortesía de Valentina Alazraki

“Es que cada vez amenazaba con tirarme del avión (ríe). El secretario del Papa ya se reía porque siempre les decía o que me iban a despedir o que me iba a tirar del avión, obviamente sabían que probablemente no iba a suceder ninguna de las dos cosas pero ya se había vuelto tradición que ellos fingieran creer mis amenazas y siempre me dejaba sentar a su lado y hacer una pequeña entrevista. Yo creo que no solo era para mí, era su manera de hacer algo que le gustara a los mexicanos y agradecer a la cadena que había estado siguiéndolo desde el primer día hasta el último.”

Así cómo tuvo asiento de primera fila para ver la historia que Juan Pablo II cambió, también lo tuvo para ver la decadencia física del pontífice, quien, como ella dice: “fue perdiendo, uno a uno los dones que Dios le había dado”. Esto fue triste para Valentina, pero aún más impactante que la parte histórica del pontificado, ya que fue el fin de la historia del hombre que cambió el mundo.

¿Cómo fue el momento en que le dijeron que había muerto?

“Fue mi hija mayor, que se llama Carolina por él. Ella estaba frente a la computadora, porque yo le dije: “no te mueves de esta silla, porque la noticia va a salir o por la agencia noticiosa italiana o por la RAI 1”, que eran por lo general los canales a los que El Vaticano daba la primera noticia. Ella monitoreó desde cierta hora, porque un amigo cercano que estaba dentro del Palacio Apostólico, me llamó y me dijo: “El Papa se está muriendo, preparen todo para la transmisión”, yo corrí a la terraza donde transmitíamos y mi hija, a las 9:36 le apareció el anuncio de la muerte en la pantalla de la computadora y me llamó en ese mismo momento. Ella sabía que estaba dándome una noticia, pero sabía lo que representaba desde el punto de vista humano, fue un momento muy fuerte dentro de nuestra misma relación.
Carlos Loret de Mola abrió canal y solo dijo “Ya, vamos contigo” y no dio la noticia de la muerte, entonces a mi lado estaba mi jefe, y yo dije “bueno, lo dirá él, puesto que Carlos Loret no lo dijo”, y él se queda callado y yo dije: “bueno, evidentemente tengo que decirlo yo”, y dije que tenía que dar una noticia que no me hubiera gustado dar, que Juan Pablo II se acababa de morir, a partir de ahí empezó una transmisión de siete horas.”

¿Cómo fue el bloqueo de las emociones que le generaba la noticia?

“El bloqueo fue que la única forma que encontré para bloquear la situación fue no mirar el monitor porque si lo miraba, el ataúd, me daba cuenta de que había un hilo muy sutil entre el mantener la parte profesional separada de la parte humana. A mi lado estaba Leonardo Kourchenko y un monseñor que nos ayudaba con la parte litúrgica, y durante toda la transmisión no miré la pantalla, sino al monseñor, que habrá pensado que estaba yo loca, porque toda la transmisión me le pasaba viendo en lugar de ver el monitor. Pero esa fue la única solución que encontré para protegerme y no caer en algo que no podía hacer, la parte privada no podía entrar en la transmisión.”

Durante más de una hora de entrevista pudimos hablar de sus anécdotas, sus libros, sus percepciones, y vivencias más profundas a lo largo del pontificado de Juan Pablo II. Usted acaba de leer sólo una parte de esta entrevista pero habrá una serie de notas en las cuales podrá ver un poco más de lo que fue la historia que Valentina Alazraki vivió en primera fila.

¿Cómo nace un obispo?

Nació en Pradejón, España, un pueblo básicamente agricultor en aquel momento, pero que ha ido creciendo e innovándose con el pasar de los años. Allá quedaron sus amigos de la infancia, a quienes suele ir a ver una vez al año, pero asegura no extrañar el lejano Pradejón, y sentirse feliz en el lugar que hoy es su casa: Alajuela.

Ni él ni sus amigos pensarían que de una lejana diócesis, algunos años más tarde, se convertiría obispo, y que al pasar ya no lo saludarían como: “Ángel”, sino como “Monseñor”.

Hoy obispo de Alajuela, Monseñor Ángel San Casimiro repasa con nosotros algunos de los momentos de su carrera apostólica que ha estado llena de peculiaridades.

Monseñor Ángel San Casimiro.

Monseñor Ángel San Casimiro.

Entró a los diez años al seminario menor, y a los veintiún años hizo sus votos permanentes de religiosidad.

¿Cómo llegó a Costa Rica después de la ordenación sacerdotal?

Es muy curioso, dicen que uno pone y Dios dispone. A los 23 años me ordeno de sacerdote y unos meses después me destinan a México. Por el asesinato de seis terroristas por el gobierno español y las tensiones entre los ministros de relaciones exteriores de México y España, nos declaran non-gratos a los españoles en México, yo tuve que salir y estuve un mes en El Paso, Texas. Mi superior se comunicó conmigo y me dijo: “ya que has cruzado el charco, vete para Costa Rica”.

¿Qué es lo que más le gusta de Costa Rica?

La acogida que se le da por parte del costarricense a quien viene de fuera. Yo llegué muy joven, a los 23 años, a Costa Rica, y llegué a un barrio muy querido, el Barrio El Carmen de Alajuela, y aunque decían que ir a ese barrio era muy peligroso, no sé por qué, yo siempre me encontré muy en familia y eso fue lo que me hizo enamorarme de este país del que ya soy ciudadano por naturalización.

¿Qué es lo que más disfruta y más le llena de ser obispo?

Mons. Ángel: "En la persecución es donde realmente se prueba la fidelidad que uno tiene para el Señor"

Mons. Ángel: “En la persecución es donde realmente se prueba la fidelidad que uno tiene para el Señor”

Lo que más me gusta es cuando estoy en la función para la cual Dios me llamó, sirviendo a mis hermanos. Sea a través del culto, del anuncio o de la ayuda concreta. Cuando estoy realizando ese servicio, es cuando más a gusto me siento y cuando me doy cuenta que estoy viviendo la identidad que siempre quise, y cuando uno vive lo que siempre ha querido ser, ahí es donde está precisamente la felicidad.

¿Le tiene miedo a la persecución?

Miedo no, por cuanto uno sabe bien que si quiere ser consecuente con tu identidad y tu función, estás expuesto a persecución, por supuesto no la busco, por supuesto no me gusta, te soy muy franco. Pero si viene, la vida me ha enseñado a aceptarla como fruto de la misión que tengo que cumplir. Algunas veces ha sido con fundamento, otras sin fundamento, pero yo creo que en la persecución es donde realmente se prueba la fidelidad que uno tiene para el Señor.

Monseñor Ángel durante las procesiones de Semana Santa en Alajuela.

Monseñor Ángel durante las procesiones de Semana Santa en Alajuela.

¿Cómo fue el momento en que le dijeron que había sido designado como obispo de Ciudad Quesada?

Mira, me sentí más niño que nunca… fue con el señor nuncio, en aquel momento, don Giacinto Berloco, y cuando él, sentado así como estamos tú y yo, me soltó la noticia de que había sido tomado en cuenta por Juan Pablo II, para ser el primer obispo de la diócesis de Ciudad Quedada, la primera reacción que tuve, y no me da vergüenza decirlo, fue llorar. Llorar, que es el arma de un niño cuando le mandan a hacer algo que sabe, y piensa que no puede hacer. En ese momento afloraron las lágrimas en mí, porque yo no me sentía apto para esa misión, pero fue el señor nuncio con mucha paciencia y mucho cariño quien me hizo caer en la cuenta: “Padre, la misión para la que Dios le llama no es para que usted la haga, Él se encargará de hacerla, usted simplemente dele lo que usted puede, que son sus talentos, 1, 5, 10 o 15”.

Monseñor Ángel recuerda con especial cariño los doce años como obispo de Ciudad Quesada, asegura que este tiempo lo marcó. Fue promotor como obispo (aunque asegura que muchas de las luchas que hizo la Iglesia en ese momento no fueron reconocidas) de la oposición a proyectos como la minería a cielo abierto en Crucitas; sin embargo, asegura que el reconocimiento de los hombres no es el motivo por el cual se lucha, sino el reconocimiento de Dios. Entre los retos que afrontó se encontró en primer lugar la evangelización, después la agricultura de la zona, la migración por parte de los nicaragüenses y la extracción de carbón del monte Castro Cervantes (por medio del Padre Eladio Sancho).

¿Cree que una homilía es capaz de cambiar la vida de quien la escucha?

Entrevista_Monseñor-17Definitivamente, y si yo como sacerdote no caigo en la cuenta de esto, es que estoy ciego en este sentido: Un 85% de la gente que me escucha a mí hablar sobre el evangelio y la necesidad del Reino de Dios, es precisamente en la homilía, quienes van a misa el domingo, de ahí la obligación de nosotros los sacerdotes de prepararnos debidamente y darnos cuenta de que esa palabra que proclamamos no es nuestra, sino que es Palabra del Señor, y debo esforzarme y trabajar porque esa palabra llegue a quien la escucha.

¿Cuál es la principal necesidad y cuál la principal fortaleza de la Iglesia en Costa Rica?

Para mí la necesidad principal de la Iglesia en Costa Rica es, como nos han dicho Jesús y el Papa Francisco, el recuperar la dimensión misionera. Como ha dicho el Papa: “No se encierren en las iglesias”, y cuando uno sale le puede pasar como a las personas, puede caerse y herirse, pero prefiero una Iglesia herida porque sale, que una Iglesia enferma por el aire viciado del templo, porque en un edificio en el que no abres las ventanas y que salga el aire, este se contamina.

Y la mayor fortaleza son sus laicos, y lo digo por experiencia propia, porque cuando convocamos para llevar adelante un plan pastoral la respuesta del laicado es admirable, para mí esa es la mayor fortaleza de la Iglesia en Costa Rica.

¿Cree que los medios de comunicación en Costa Rica son justos al retratar la realidad de la Iglesia a la sociedad?

Foto MonseñorBueno, es que responder a esta pregunta… Depende de quién la responda. Yo personalmente quiero ser bien pensado, y quiero pensar que ellos proyectan su verdad sobre la Iglesia, mas no la verdad, y es por esto que algunos caen en un sensacionalismo grande, es decir “hay que llamar la atención de lo que digo” y la Iglesia es una noticia vendible. Pero hay que sacarle lo positivo.

Si por algo ha destacado Monseñor Ángel ha sido por su pasión al proclamar la homilía, una pasión que lo ha llevado a ganarse el cariño de los laicos que componen la diócesis que pastorea hoy en día. No ha dudado en hablar de temas sociales y no ha dejado a un lado las necesidades de la gente, estos son los principales atributos que caracterizan a quien es hoy el Obispo de la  ciudad y diócesis de Alajuela.

Edición: Samantha Coto
scoto@2020comunicacion.com

Fotografía: Lorena Bogantes
Lorena.bogantes@gmail.com

La Misa que fue… Misa

Yo sé que posiblemente usted haya visto en redes sociales comentarios sobre la Misa Twittera, tanto positivos como negativos.

No sé si usted pensaba que como signo de paz lo que iban a darse los twitteros era un follow, o quién sabe qué pensó que sería aquello. Lo que espero es que hubiera estado consciente de que lo que se quería era un momento de unidad.

Personalmente no apoyo el uso de las redes sociales durante la misa, así que no las utilicé, pero ni siquiera las necesité para sentirme a gusto y vera los twitteros que normalmente uno lee y que causa tanta curiosidad ver en persona.

Ante las críticas, que yo no calificaría de conservadoras sino de

El grupo de twitteros que asistieron a la segunda eucaristía dedicada a los usuarios de redes sociales - Foto: Lorena Bogantes.
El grupo de twitteros que asistieron a la segunda eucaristía dedicada a los usuarios de redes sociales – Foto: Lorena Bogantes.

“malintencionadas” sólo puedo decir una cosa: que Dios los bendiga.
Esos criticones no lograron tener en una eucaristía completa a un grupo de twitteros que es testigo día a día de la hostilidad que hay en contra de la religión en las redes sociales, en cambio, la Misa Twittera sí lo logró, si eso no es el Espíritu Santo, yo no sé qué será.Además hubo quienes recurrieron al pecado mismo para sabotear los planes de la eucaristía, se fueron directo al recurso de la mentira. Yo iba de camino a Barrio Córdoba cuando me llegó un tweet que decía “se canceló la misa”, mi sorpresa no fue pequeña, y aumentó al ver que le envió lo mismo a todos quienes habían utilizado el hashtag “#MisaTwittera”, yo no sé, pero me queda claro que mentir es pecado, y quienes lo hicieron fueron quienes aseguraban que los asistentes éramos “profanos”. Y me encanta pensar que mientras ellos se quedaban en sus casas deleitando su hígado viendo el time line nosotros estábamos en una eucaristía, donde el centro era el de toda misa: Cristo.

Fue una experiencia bastante buena, al final la foto grupal fue más amplia que la de hace dos años, y eso significa que la pesca fue abundante. No hay que engañarse a sí mismo y decir que quienes fueron reflejan el catolicismo dentro de Twitter, porque no es así, pero estas personas dieron un signo que nadie más se atrevió a dar y asistieron a la eucaristía, atendieron el mensaje, lo transmitieron y lo guardaron, a eso yo le llamo evangelizar, no sé ustedes.

Pbro. Álvaro Sáenz.

Pbro. Álvaro Sáenz.

El Padre Álvaro fue víctima de duras críticas, y estas sólo sirvieron para que escucháramos una homilía cargada de mensaje, y que a todos nos dejó algo para seguir en la sociedad como cristianos.Ahí vi también al ministro René Castro, sus declaraciones a los medios de comunicación me hicieron pensar y recapacitar en que, dependiendo de los políticos, siempre hay un campo para Dios al ejercer ese complicado ministerio.

Yo no sé si usted fue de los que puso el uso del celular sobre el Pan y el Vino, déjeme decirle que nosotros no, y tuvimos muy claro que quien estaba ahí era Cristo, y no movimos el centro de la eucaristía como sí lo hicieron otros.

Cada quien con sus reservas, pero definitivamente espero que haya más misas twitteras, y que o haya que esperar dos años más para próxima.

Foto grupal 2011.

Foto grupal 2011.