10 años de ausencia

Nunca podré olvidar la tarde de ese sábado 2 de abril. Era el cumpleaños de mi abuela, debíamos ir a visitarla la zona norte de Costa Rica, pero algo nos tenía detenidos. Nuestras miradas apuntaban en todo momento a la pantalla del televisor. La imagen que veíamos era la ventana de la habitación donde agonizaba Juan Pablo II.

“Cuando la luz se encienda significa que el Papa murió”, me dijo mi papá, y yo, con gran inocencia le pregunté: “Pero si Dios quisiera el Papa puede sanarse ¿verdad?”… La respuesta fue afirmativa, pero en el fondo todos sabían que el momento estaba llegando.

La tarde era soleada, el sol iluminaba los rostros llenos de tristeza e impotencia de mis padres. Mis hermanos y yo simplemente los acompañábamos en un dolor que finalmente hicimos nuestro.

Fue difícil afrontar aquel momento. La luz de la ventana se encendió y con ella llegó la noción de la partida del hombre que iluminó un camino en la vida de mis padres y por cuya influencia hoy estábamos ahí como una familia.

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Pese a la muerte de Juan Pablo II teníamos que irnos a casa de mi abuela para felicitarla por su cumpleaños. Recuerdo que en el carro de aquella época íbamos mis hermanas y yo acostados en la parte de atrás, y yo me pegué al parlante para escuchar lo que decían en la radio.

Cada cosa interesante que dijeran del Papa polaco significaba una pregunta del pequeño Jovel a su papá, quien aclaraba las dudas y dejaba a su hijo de ocho años perplejo por la grandeza de aquel hombre.

Cuando llegamos a casa de mi abuelita la tristeza se tocaba con la mano. El dolor era generalizado.

Nueve años después, cuando tuve la oportunidad de vivir la canonización del Papa viajero, parte de mi emoción se debía al recuerdo de la Plaza llena 2 de abril del 2005.

Volví a ver la ventana del Palacio Apostólico y pensé: “hace 10 años estabas ahí… Yo estaba en Costa Rica… La verdad, no podía ni imaginar adónde me traerías”.

10 años de una soledad acompañada dejó Juan Pablo II a quienes tanto lo queremos, pero es seguramente su sucesor inmediato, el actual Papa emérito Benedicto XVI, quien mayor devoción expresó al santo.

Llama la atención que el día de su beatificación, Benedicto pidió la bendición al Santo Padre, haciendo referencia a Juan Pablo, toda vez que el Papa en realidad era él. No hubo un aniversario de la muerte del santo polaco en que Ratzinger no recordara con emotivas palabras de admiración al hombre que tanto confió en él.

Una década después de la muerte de Juan Pablo II solo puedo dar gracias por la vida de ese gran hombre, que aunque no pude vivir en su momento de mayor vigor físico, sí pude sentir en el momento en que su fe rebasó todo tipo de fronteras.

¡Gracias Juan Pablo! Te debo mucho…

Ver la mirada de un santo

Fue más o menos así… La orquesta toca sus notas con gran entusiasmo, saben que todos los escuchan. El coro con todo esmero hace lo propio para que junto a los músicos se exprese adecuadamente la gloria del momento.

Sentado, con la cabeza abajo y la mano en la frente se puede ver a un joven totalmente vestido de negro, a excepción de esos zapatos grises nada acordes a la ocasión. Parece llorar…

Por cada nota de la orquesta parece haber una lágrima, por cada canto del coro una sonrisa, es un espectáculo discreto pero interesante el que ofrece ese joven, sentado, de espaldas a la Plaza de San Pedro mientras otros cientos de miles más bien ven hacia ella.

Jovel Álvarez Solís

La Plaza de San Pedro llena de banderas y fotos

Ese joven soy yo, o lo fui, el 27 de abril de este año.

Esa mañana al despertar a las 4 a.m. estaba consciente de vería algo único, era un sentimiento que me llenaba de incertidumbre. Surgía una pregunta: ¿Cómo iba a reaccionar al ver frente a mí el momento por el que tanto había luchado para presenciar? ¿Iba a lograr mantener la compostura en aquella situación? No lo sabía, pero esperaba poder.

Durante la misa, pese a la emoción que sentía de saber que Juan Pablo era elevado a los altares, la verdad es que no había tenido ninguna reacción particular. Fue al final de aquella majestuosa eucaristía (la más increíble en la que haya estado) que me algo dentro de mí se movió.

La orquesta tocó el himno del santo, “Abrid las puertas a Cristo”, una recopilación estupenda de algunas de las frases históricas de Juan Pablo II durante su pontificado.

Aquellas notas, aquellas voces y esa Plaza a reventar con banderas polacas y fotografías de Juan Pablo lograron lo indeseable: me tiraron al suelo.

Era el gozo de ver un sueño hecho realidad. Mi reacción rebasó mis expectativas. No creí que iba a llorar de aquella manera (como si se fuera a acabar el mundo). Sin embargo, cada lágrima representaba agradecimiento y una profunda alegría.

Juan Pablo 001Han pasado varios meses, y de abril a agosto no encontré la manera de describir aquel sentimiento, ya que la palabra “gozo” se había quedado corta después de los primeros dos minutos de llanto. La respuesta apareció en el lugar menos esperado: México.

En medio de un ambiente totalmente “Juanpablista” algunas personas comenzaron a contar anécdotas de cuando tuvieron la oportunidad de conocer personalmente al Papa viajero (mi envidia total a esas personas).

Uno de los señores comentó que al saludar al Papa su mirada parecía escudriñarle el alma, y después de aquel breve momento se apartó del lugar y se sentó a llorar con gran emoción. Cuando contó eso yo me sentí totalmente identificado.

Recordé también las millones de personas que aseguran que cuando Juan Pablo visitó sus países y vieron cómo pasaba frente a ellos en el papamóvil los miró. ¡A todos los miró! ¡A todos los bendijo!… Todos sintieron conexión inmediata con aquella mirada, y no fueron pocos los que lloraron después de aquel momento de distante interacción con el Papa viajero.

Vía de la Conciliación el día de la canonización

Vía de la Conciliación el día de la canonización

Entonces, si eso pasaba en tantas ocasiones con quienes sí pudieron verlo en vida, ¿podré conectar mi reacción con la de tantos alrededor del mundo? Yo creo que sí.

La respuesta me llegó como caída del cielo (lo cual no es nada raro a decir verdad): aquel espectáculo glorioso que constituía la Plaza de San Pedro esa mañana era un reflejo de la mirada de Juan Pablo II, que quienes la vieron en vida describen como “un espejo de Dios”. Es solamente de esa manera como puedo explicar el llanto exagerado de esa mañana de abril.

Mientras yo lloraba de espaldas a la Plaza recuerdo que me llegaban mensajes al celular de mi amiga Margarita, quien en San José veía la canonización desde el Estadio Nacional y lloraba igual que yo.

Ese fue el día más feliz de mi vida, el día en que pude ver la mirada de un santo, una mirada que refleja gloria, la gloria de Dios. Y con gran orgullo digo que esa mirada me hizo llorar.

Contrario a lo que diría la canción para mí la del 2014 fue una bendita primavera, tengo miles de recuerdos que darán fe de ello por siempre.

Hoy, 22 de octubre es el primer día de san Juan Pablo II, y de mí solo sale un agradecimiento a Dios, porque desde antes de que yo naciera él sabía que este santo llegaría a mi vida para quedarse ¡y vaya manera que encontró de hacerlo!

Feliz día san Juan Pablo II, siempre te recordaremos.

Juan Pablo

Esteban Arce: “hay una dictadura de pensamiento en la que si no piensas como los demás te metes en problemas”

La persecución en los medios de comunicación a los periodistas o simplemente comunicadores cristianos es algo que han padecido, y siguen sufriendo, muchos jóvenes que intentan incursionar en su pasión sin éxito debido a una especie de discriminación hacia las creencias religiosas llevadas a la práctica de la vida cotidiana y al ejercicio profesional.

Sé de varios casos así y me pregunté si era verdaderamente posible, con los vaivenes de la sociedad actual, ser cristiano, ser católico, en el mundo del periodismo. Lo cierto es que la mayoría de quienes logran esto no lo cuentan, quizá por miedo, eso no lo sabremos nunca. Sin embargo, en medio del “silencio cristiano” presente en nuestros televisores día con día, en el dial o en la tinta de nuestro periódico, logré dar con un testimonio muy interesante.

Esteban Arce 1En México no necesita presentación, millones de personas sintonizan El Matutino Express de Foro TV (Televisa) día con día y se han familiarizado con su carismático conductor. Su nombre es Esteban Arce.

Si vemos veinte años atrás encontraríamos en este presentador de televisión un “desmadroso”, como él mismo dice, inmerso en el mundo del espectáculo, un mundo que estuvo a punto de costarle lo que más ama en el mundo: su familia.

Al escuchar su testimonio me propuse entrevistarlo, pensando justamente en quienes hoy en día se sienten discriminados o fracasados debido a los constantes rechazos de los que son víctimas por, quizás, portar una cruz en el pecho.

La situación en la que vivía Esteban él la califica de “pecador estándar” que define como “la creencia que uno tiene de que puede andar por la vida con la tolerancia que uno mismo cree que puede darse. No he matado… No he hecho mal… Ahí me la voy llevando… Por aquí me desvié un poquito, pero no pasó nada… Soy católico… Y la conversión es cuando regresas a la referencia y caminas sobre ella”. Una referencia que llegó a su vida de mano de sus padres que le inculcaron desde niño el catecismo.

Arce conoció el mundo del espectáculo por medio de la radio, con un programa que, como se constata en los testimonios que ha dado en diversas conferencias, era dedicado a “fregarle la vida a todo el mundo”. Ese programa tuvo un éxito tan grande que pasó más adelante al a televisión con el nombre de “El calabozo”. De esta manera un joven Esteban Arce, jugador frustrado de fútbol y en ese momento administrador de una empresa textil, se convierte en una figura de la televisión con un rating exitoso y con invitaciones a todos los eventos de sociedad que pudiese haber en México.

“La farándula es como todo, si tus valores están torcidos, o distendidos, o no los tienes vas a acabar mal. Hay gente muy buena y hay gente que no sirve para nada…”, afirma Arce.

En medio de este ambiente, y tras varios años en el mismo, esta figura de la televisión se da cuenta de que está a punto de perder a su familia. Ahí hace un alto en el camino y decide terminar con su programa y mantener su matrimonio y sus hijos como prioridad. “Tienes que poner una escala de valores y ver qué es lo más importante. Y si tú no das a tu familia un valor muy importante, si no es por eso vas a perderla por otra cosa, yo lo tenía muy claro. Cuando vi a mi familia muy vulnerable dije ‘mejor voy por otro lado'”, me dijo Esteban.

Con el paso de los años este popular presentador no desapareció de la pantalla, trabajó en Estados Unidos y en un momento en que en su vida todo pintaba estable inicia el exitoso proyecto del Matutino Express, y con él, unos meses más tarde llegó una experiencia que cambió su manera de ver la vida y vivir la fe.

Iglesia de MedjugorjeAcompañando a su esposa en una peregrinación a Medjugorje Arce se ve a sí mismo al final de una multitud de diez mil personas, a las 6 de la mañana, en un silencio impresionante y viviendo lo que para él en ese momento era “un simple acto de fe, no era otra cosa”. Del silencio surgió una voz y esta venía de una niña que estaba poseída a pocos unos metros de él. Ella gritaba, blasfemaba, maldecía, y en medio de ese espeluznante hecho la niña se vuelve hacia él y le dice en español “Esteban ¿qué haces aquí?”. Esto hace que este presentador tome conciencia en la existencia de algo “sobrenatural”, y califica esa experiencia de “algo personal, donde ves que él (el demonio) sabe quién eres y te conoce”.

A partir de ese momento Arce se consagra a la Virgen María y vuelve a México, para seguir con su trabajo, pero poco después sucede algo que hace que incluso su manera de comunicar cambie radicalmente.

“Un día en un avión me quedé dormido, y al despertar, de manera inmediata o automática, me entró la conciencia de que el puesto en el que yo estaba tenía que volcarlo entero a la referencia del catecismo y de Dios”. A partir de ahí y ante los pronósticos más negativos de los productores, Esteban comienza a incluir temas en favor de la vida, de la dignidad humana y en pro de la familia.

Obviamente me surge una duda en todo esto: “¿cómo recibió México este tipo de enfoque?”. A esta pregunta Arce responde:

“Al principio no entendían, fue agresivo, y todos los días a través de redes sociales no paran de insultarte y amenazarte, pero es más la gente que lo acepta bien y mis emisiones de radio, televisión y programas especiales siguen al aire, la gente las ve y tienen bastante aceptación.”

Y una aceptación no sólo grande, sino la más exitosa de ese horario en la televisión mexicana, ya que el Matutino Express ha ocupado el lugar número uno en audiencia y sobrevivió a la extinción del Canal 4 de Televisa para pasar a Foro TV desde su inicio.Esteban Arce 2

Con el nuevo enfoque del programa llegan también los problemas, grupos en redes pidiendo su cabeza, denuncias penales, famosos hablando en su contra y amenazas. Con una simple búsqueda en Facebook del nombre “Esteban Arce” aparece un grupo de 32 mil personas llamado “Esteban Arce fuera del aire”, ahí empieza la persecución social a la que muchos profesionales cristianos se exponen en el medio de la noticia. Para Arce las cosas son muy simples en este sentido: “Mira, las redes sociales ya me dan risa, no es que no sirvan para nada, pero cuando intentan agredirte ya sabes de qué grupo viene y ahí siguen, no lo quitan. No me voy a preocupar más de lo debido. En su momento dices ‘¿qué pasó?’, pero yo sigo al aire porque no hago nada malo, es nada más mi punto de vista”. Uno que muchos pensaríamos que podría recibir el rechazo de la casa para la que este presentador trabaja, sin embargo él asegura que “han sido muy respetuosos, me han apoyado y ven que hay buenos resultados en audiencia y comerciales. Lo que pasa es que hay grupos que son de choque y quieren aparentar que son más los que no lo aceptan, pero en México la gente es muy creyente y devota y cuando oyen temas así no los rechazan. Treinta y dos mil en un país de 100 millones… Tú dirás…”.

Pese a las amenazas recibidas Arce asegura que vale la pena defender la fe en el trabajo porque “son muchas más las satisfacciones. Cuando hablas con los jóvenes o vas a un congreso y alguien te dice: ‘gracias a un comentario tuyo me fui por aquí…’, o una joven te dice ‘gracias a un reportaje que sacaste yo no aborté y mi hijo tiene 2 años’. No estoy haciendo nada heroico, estoy haciendo simplemente lo que tengo que hacer y ya”.

Hasta aquí en términos de comunicación religiosa muchos de quienes padecen el calvario del rechazo en sus trabajos podrán pensar “este es simplemente un tipo con suerte” y podríamos decir que su panorama es la “situación deseada” por muchos, pero al exponerle la situación que pasan tantos jóvenes profesionales cristianos Arce les dirige un mensaje: “Hay que difundir tus valores, yo creo que la gente que no los defiende teniendo la oportunidad de opinar son cobardes o muy miserables. Hoy los medios de comunicación son muy amplios, si no te dan trabajo en una cadena no darse por vencido, abrir sus propios canales de internet, difundir en redes, participar en congresos y marchas. Pero si una cadena te discrimina por pensar de determinada manera hay que denunciar. Si por alguna manera de pensar te quieren quitar el trabajo o no te lo quieren dar es discriminación”.

Entre sus problemas más recientes se notificó a Arce de una demanda penal en contra suya y del cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México, por homofobia que al final, no procedió. Esteban lo interpreta De esta manera:

“Es curioso que los que quieren ser tolerados son los más intolerantes. Y tú no estás diciendo que los corran o que los detengan o los maten, lo que pasa es que hay una especie de dictadura de pensamiento, en la que cuando no piensas como ellos te metes en problemas. Ahí es donde yo no estoy de acuerdo, hay que ser firmes y denunciar esto que podríamos llamar ‘heterofobia’, hay que utilizar las mismas herramientas que utilizan ellos pero siendo más consecuentes”.

La consecuencia es el secreto del éxito, podemos ver esta historia dividida en dos partes, antes y después de Medjugorje. La lección que este comunicador debe dejar, y no sólo a los profesionales de la noticia, sino a todos quienes lean esta nota, es que los valores deben estar siempre por arriba de cualquier propuesta laboral, porque no importa cuál sea, o cuanto puedan pagar, unos valores vendidos no eran valores reales.

Fotos: El Universal de México, Wikimedia y TV Notas

 

Juan Pablo: me hiciste llorar de nuevo

El título de este relato me vino fácil a la mente, o quizás al corazón, y lo puse con esa confianza porque, como diría Joaquín Navarro Valls, “a los santos se les habla de tú” (o en el caso de los ticos de ‘vos’).

Tardé unos días en escribir esto porque las emociones que sentí el pasado 27 de abril fueron demasiado fuertes y numerosas como para poder describirlas… Lo que viví ese día me dejó sin palabras.Juan Pablo

Aquí sé que hay quien comentará que “para un periodista la frase ‘no hay palabras’ está prohibida”, es por eso que me doy cuenta del largo camino que me falta para llegar a ser dócil en el periodismo.

Estoy convencido de que Dios me trajo a Roma por medio de Juan Pablo II. He tenido mucho tiempo para reflexionarlo, y veo claramente que cuando las cosas parecen estar mal, al pedirle Juan Pablo que me ayude todo se resuelve. (Como cuando me quedé sin avión en el aeropuerto de Miami).

Valentina y su Papa

Valentina y su Papa

Estar en Roma con quien fue (y es) la periodista consentida de Juan Pablo II ha sido una experiencia magnífica para mí. Me he dado cuenta de la bendición que representa poder comprobar si mi vocación es el periodismo al lado de una mujer talentosa, inteligente y dedicada como Valentina Alazraki. Estar al lado de esta periodista (pero antes que nada una persona) ha sido un honor durante este mes. 40 años de experiencia -de los cuales 26 fueron con un santo- significan que tengo un buen ejemplo a seguir.

Valentina fue también quien me llevó hasta la Vía de la Conciliación a las 4 de la mañana durante toda una semana para poder presenciar la manera en la que el brillante equipo de Televisa llevaba a México la alegría de una canonización que para ellos era casi la de un compatriota.

El día más emocionante de toda la semana, desde luego, fue el domingo.

A las 5 de la mañana estábamos ubicados en el puesto que iba a tocarnos el resto de la mañana, nosotros logramos llegar gracias a una calle habilitada exclusivamente para la prensa, de lo contrario me atrevo a dudar que hubiéramos llegado a tiempo para el inicio de la ceremonia.

Todos como sardinas

Todos como sardinas

La Vía Della Conciliazione se había convertido en un mar de personas, un espectáculo de banderas increíble de ver desde la tarima en la que estábamos ubicados, pero terriblemente incómodo de vivir estando ahí abajo.

La Basílica magistralmente iluminada era la meta de todos: peregrinos, periodistas, camarógrafos… Todas las miradas estaban en ella. Hermosa, adornada con dos fotografías en su icónica fachada.

Poco antes de las 6:00 a.m. abrieron la Plaza y nuestros ojos se convirtieron en asombrados testigos de lo que acontecía. Las banderas polacas dominaban aquel panorama sacado de un sueño. La presencia de los jóvenes y de los africanos captaban la atención de los que veíamos todo desde arriba.

Valentina dice en uno de sus libros –haciendo referencia a los funerales de Juan Pablo II- que ni el mejor director de cine habría logrado aquella gloriosa ceremonia… Pues creo que lo mismo aplicó ese domingo.

Antes del inicio de la ceremonia salieron de la Basílica las delegaciones oficiales, entre ellos los Reyes de España, de Bélgica y los grandes duques de Luxemburgo. La reina Sofía siempre bonita, los años pasan pero ella sigue teniendo esa simpatía que le he admirado desde que soy niño.

Unos minutos antes de la procesión inicial salió el Papa emérito Benedicto XVI. La Plaza lo recibió con una ovación. Era para él un día de emoción: aquel hombre con el que trabajó durante más de 20 años era declarado santo. Su sonrisa lo decía todo.

Foto L'Osservatore Romano

Foto L’Osservatore Romano

Todavía me parece mentira haber estado presente en la única misa en la historia de la Iglesia atólica que ha sido concelebrada por dos Papas. Una misa nada más, y este joven tico estuvo ahí, viendo como Benedicto y Francisco se saludaban.

Comenzó la ceremonia y el Papa venido “del fin del mundo” pronunció la fórmula con la que Juan XXIII y Juan Pablo II eran finalmente declarados santos. El primero a 51 años de su fallecimiento, el segundo a tan solo 9 años de aquel 2 de abril del 2005 que todos recordamos.

La eucaristía se desenvolvió con toda normalidad y fue al final que la banda interpretó dos temas bellísimos: “Jesuschrist you are my life” y el himno de Juan Pablo II “Abrid las puertas a Cristo”. Aquí fue donde las lágrimas llegaron…

“Jesuschrist you are my life” fue la protagonista de una noche que Roma nunca ha podido olvidar: La Jornada Mundial de Juventud del año 2000. Juan Pablo, enfermo y cansado se mostraba feliz. Aquel rostro paralizado lograba demostrar alegría, fue una noche única para todos y esa canción fue la que san Juan Pablo II “bailó” a su manera junto a todos los jóvenes. Todavía hoy cuando veo ese video me es inevitable llorar.

Sin embargo, fue el momento en que sonó el himno del otrora beato que mi alma se hizo un nudo… No pude más, y en medio de aquel mar de gente me puse a llorar –y escribiendo esto vuelve la emoción-.

Las dos anunciaban la misma noticia

Las dos anunciaban la misma noticia

Me resultó increíble pensar que hace 9 años en ese Palacio Apostólico que estaba a unos metros de mí, agonizaba Juan Pablo. En esa misma Plaza en la que estaba yo todos veían hacia la última ventana del Palacio, con la luz apagada. Y me resultaba aún más impactante pensar que que esa noche al encenderse esa luz Valentina, con quien yo estaba viviendo esa experiencia, anunció a México que Juan Pablo II había muerto. Fue demasiado para mí…

Me recuerdo viendo la televisión ese día en mi casa, con mi familia, tan atento a esa ventana como todos los demás, siendo un niño, llorando, y sin imaginar que unos años después estaría en ese mismo espacio, llorando de nuevo pero de felicidad al festejar la vida de aquel hombre que físicamente nos había dejado ese 2 de abril.

¡Abrid, las puertas a Cristo, no tengáis miedo! Abrid de par en par vuestro corazón al amor de Dios”… –Y solo a mí se me ocurre ponerme a escuchar el himno mientras escribo esto… Ya me puse a llorar de nuevo-. Ese mensaje era como un sello en mi corazón… Me decía “Jovel, abrí las puertas de tu corazón a Cristo y mirá adónde puede llevarte”. Yo no habría podido imaginar nueve años atrás que vería en persona el momento en que Juan Pablo II era declarado santo.

Intenté calmarme en las estrofas del himno, pero cuando volvía a sonar el coro sentía de nuevo ese impulso inexplicable de llorar. ¡Y yo en medio de todos los periodistas!… Era imposible entender lo que me sucedía, estaba enojado conmigo por llorar y me senté casi al nivel del suelo para que nadie me viera, pero en medio de ese enojo sentía una alegría –o gozo, como me dijo Marianella Cordero- que reconfortaban mi corazón.

Jovel Álvarez Solís

La Plaza de San Pedro llena de banderas y fotos…

Iba a terminar el himno y me calmé, me levanté y volví a ver a la Plaza. Nadie me mete a hacer semejante tontería… La imagen de esa Plaza llena de banderas de todo el mundo y fotos de Juan Pablo se me hizo insostenible y me puse a llorar de nuevo. Tuve que ir a esconderme a un rincón a tomar agua e intentar calmar esa alegría exagerada que sentía y que me incapacitaba para hacer otra cosa que no fuera llorar. Es la sensación más hermosa que he sentido en mi vida.

En ese momento solo podía decir “gracias”… Recordaba a mis papás, a mis hermanos, a mis abuelitas, a Glenda, a Marianella y a Valentina. Era demasiado…

Al final, en medio de aquella gran emoción solo pude decir una cosa:

Juan Pablo… Me hiciste llorar de nuevo. Y gracias por haberlo hecho.

La Virgen de los Ángeles ocupará un lugar especial en El Vaticano

20140307-070901 a.m..jpgLos católicos costarricenses que viajarán a Roma el próximo mes de abril para la canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II vivirán un hecho histórico para la cristiandad de su país, ya que la imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, patrona de Costa Rica llegará al Vaticano para quedarse en la Parroquia de Santa Ana, donde se llevará a cabo la ceremonia de entronización.

La iniciativa nació de la visita que le hizo la Presidenta de Costa Rica, doña Laura Chinchilla Miranda al Papa Francisco en noviembre del año pasado, cuando la mandataria le pidió que permitiera a los costarricenses entronizar a su Patrona dentro de la Ciudad del Vaticano, a lo que el Pontífice accedió.

La imagen de la Virgen que será colocada en la parroquia vaticana es obra de artesanos de la provincia de Cartago, lugar donde se encuentra la Basílica de Nuestra Señora de los Ángeles y la imagen del original del hallazgo.

En el comunicado la Embajada dio a conocer que la intención original era entronizar la imagen en los Jardines Vaticanos, donde hay también una imagen de la Virgen de Guadalupe, sin embargo, y debido al material de la obra hecha por los artesanos cartagineses del Taller orfebrería Soto del Valle, la imagen será colocada para la veneración de los fieles en la Parroquia de Santa Ana, cuya santa patrona es la madre de la Virgen María.

Según el Embajador Sanchez este gesto de deferencia hacia el pueblo costarricense “es prueba fehaciente de las excelentes y fructíferas relaciones bilaterales entre ambos Estados, y demuestra el aprecio de la Santa Sede hacia nuestro país”. Además asegura que le ha agradecido personalmente al Papa Francisco por este gesto que ha tenido para el pueblo costarricense.

La ceremonia de entronización se llevará a cabo en la parroquia vaticana el próximo 26 de abril a las 9 a.m., y el ingreso, para todo aquel que quiera asistir, será libre por la Puerta de Santa Ana, en la Ciudad del Vaticano. La misa será presidida por el Cardenal Angelo Comastri, Arcipreste de la Basílica de San Pedro, y los Obispos costarricenses que estarán en Roma para la ocasión (el Arzobispo Quirós, el Obispo de Cartago Ulloa y el Arzobispo Emérito Barrantes), y podrán participar los sacerdotes y peregrinos de Costa Rica que estén en Roma en ese momento.

Juan Pablo II: Un hombre único

Para escribir esto borré y comencé varias veces… Esta debe ser la prueba número diez de un pensamiento que parece no acomodarse correctamente… Las palabras no encuentran una secuencia suficientemente buena para describir a este hombre tan increíble y excepcional… Doy gracias a Dios por no tener que escribir un libro sobre él, porque seguramente no podría.

Estoy sentado en mi casa con un sol magnífico al ser en punto las 2 de la tarde y se me hace imposible no trasladarme a esta misma hora el 2 de abril de 2005: veo lágrimas, caras largas, incredulidad y se percibe cierto sentimiento de orfandad. Era una tarde muy parecida a la de hoy pero en el aire había luto y dolor por la partida del hombre que había repartido sonrisas por el mundo… ¿Dónde quedaban las sonrisas? Parecía que nunca habían existido…

De fondo se escuchan las campanas de las Iglesias… Ya no hay Papa.

Glenda-MuertePapaLos noticiarios, los programas de radio, las llamadas telefónicas, los mensajes de texto… Todo hablaba de un solo tema y era uno el rostro que venía a nuestras mentes ese día: el de Juan Pablo II.

Si retrocediera aún más, en un tiempo que no conozco, posiblemente me parecería ridículo pensar que de Polonia saldría Karol Wojtyla, de quien hoy todos conocemos su historia: ese joven que tuvo la fuerza de seguir sus convicciones aún cuando las circunstancias lo obligaron a hacerlo de manera clandestina.

Imagine usted por un momento tener 20 años y no contar con ningún familiar cercano, ese es el caso de Karol.

Fuente: ACI Prensa

Su hermana Olga murió antes de que él naciera, cuando era niño encontró a su madre muerta cuando volvió a casa, su hermano Edmund murió lejos y su padre lo acompañaría hasta el día en que, al igual que con su madre, al regresar a casa lo encontró sin vida.
De tan solo imaginar pasar por un episodio así nos estremecemos… Sin embargo el filo de la espada que atravesó a Karol Wojtyla lo hizo más fuerte, y parecía que por cada pérdida su alma encontraba el vigor que muchos pensaban que había perdido.

Su biografía es muy conocida, por eso no quiero escribir en este momento sobre cada uno de los capítulos de su vida, solamente necesito dos de ellos: el primero y el último.

Como si se tratara del más épico de los libros la introducción y la conclusión resultan ser la clave para entender el misterio que encierran las páginas que hay entre ellas. Una infancia sufrida y una muerte aún más dolorosa pero ambas marcadas por un encuentro profundo con Dios. Una vida llena de elementos incomprensibles para la razón, pero que encontraron respuesta en lo que hoy el mundo entiende: que Juan Pablo II es un santo.

Un día de estos estaba viendo una nota de la periodista Lizeth Castro hecha con motivo de la beatificación del Papa viajero. La misma concluía con una frase que me hizo pensar mucho:

“El beato está formalmente a un milagro de convertirse en santo, aunque muchos dicen que aunque la iglesia no lo haga, el mundo ya declaró la santidad de un hombre que conoció el dolor, pero jamás el miedo”.

No he encontrado nunca un reportaje de esta periodista que no me haga pensar… Y definitivamente ese no fue la excepción.

¡Cuánto valor tuvo Juan Pablo II! ¡Qué fuerza y qué convicción!

Otro día y en otro reportaje hecho para la misma fecha la periodista Valentina Alazraki decía:

“¿Puede un hombre ser capaz de todo esto? Claro que no… Solo un hombre excepcional puede y eso fue Karol Wojtyla, (…) quien tuvo el valor de sacrificarse por los demás incluso al final de su vida…”

Al unir estas frases con las que ambas periodistas finalizaron sus  reportajes me queda muy claro que Juan Pablo II fue un ejemplo digno de seguir para todos. Un ejemplo de humildad, como cuando no temió pedir corrección si se equivocaba al hablar en italiano (una pequeña y nada notoria prueba de sencillez al lado de las que vendrían), un ejemplo de lucha por la equidad al traer a la mujer de vuelta al escenario de la vida en la iglesia, un ejemplo de humanidad al ir al encuentro del sufrimiento aún cuando el dolor ya lo había encontrado a él.

Juan Pablo sufriendo“¿Porqué no renuncia?” Preguntaron muchos en sus últimos años de vida… Seguramente él entendió que la única manera de ser consecuente con la fuerza que había demostrado cuando la salud estuvo de su lado, era permanecer firme aún cuando eso le significara un inmenso sufrimiento físico.

Su voz fuerte y clara pasó con los años a ser quebradiza y a penas entendible… Su presencia imponente en los escenarios con su firmeza al estar de pie fue dolorosamente sustituida por sillas de ruedas que llevaban sobre sí a un hombre encorvado y con la debilidad como su compañera. Todo cambió en Juan Pablo con el pasar del tiempo, incluso su fuerza espiritual, solo que esta seguía el camino contrario de un cuerpo que decaía día a día, ya que se hizo más fuerte y resultó aleccionadora para quienes lo vimos luchar hasta el último momento de su vida.

Juan Pablo 001Pese a que la introducción y la conclusión de la vida de Karol Wojtyla tienen una enseñanza fuerte para nuestras vidas, parece que el epílogo de esta obra sigue escribiéndose. Su legado ha trascendido los límites de lo que tal vez él mismo pudo (o no) haber imaginado. Juan Pablo II ya no está en este mundo como nosotros, pero ha encontrado la manera de que su enseñanza perdure en las generaciones.

Ya son las 3:07 de la tarde, el sol se marchó y la lluvia se hace presente, pero el haber logrado escribir lo que parecía no tener forma en un principio me permite seguir el día animado porque tengo la certeza de que el hombre que nos dejó hace ya varios años “Nos ve desde la ventana del Padre y nos bendice” – Card. Joseph Ratzinger.

Juan Pablo

 

Invitados a leer “Un homenaje al Papa viajero”

Floribeth Mora: “El Señor me vio con ojos de misericordia”

Nació en Cristo Rey, un barrio capitalino marginal en Costa Rica.

Nació en Cristo Rey, un barrio capitalino marginal en Costa Rica.

Fue minutos después de las 6:30 a.m. del 8 de abril de 2011 cuando Floribeth Mora sintió un dolor de cabeza que califica de “insoportable”. Además del grave dolor, la mujer tuvo fuertes y constantes vómitos, por lo cual pidió a su esposo que la llevara al hospital de la localidad, en el cual fue diagnosticada con una migraña severa producto del constante estrés al que estaba sometida.

Tras un fin de semana de vacaciones, se daría cuenta que el dolor persistía y por recomendación de una farmacéutica y un doctor de confianza acudió de nuevo al hospital donde le diagnosticaron un aneurisma fusiforme en el lado derecho de su cerebro que le haría quedar internada para su inmediata valoración.

En otro centro médico capitalino fue sometida a una arteriografía y un cateterismo; sin embargo, debido a la ubicación inaccesible para estos procedimientos el sangrado no pudo detenerse. La única esperanza parecía ser el viajar a México o Cuba para su atención médica, algo que no pudo hacer. Sin esperanzas mayores a un mes de vida regresó a su casa donde, por la medicación recetada, pasaba dormida la mayor parte del tiempo. Floribeth admite que ante el peligro de muerte inminente se sintió aterrorizada.

El esposo de Floribeth, Edwin Arce, tomó la iniciativa de construir un pequeño altar con la imagen de Juan Pablo II, otra del Niño Jesús y una última de la Virgen María. Este altar sería la única imagen que tendrían los medios de comunicación del mundo durante el tiempo en que la mujer no pudo dar declaraciones a la prensa.

Floribeth Mora guarda igual que a un tesoro el suplemento informativo que vio aquella mañana, del que vio resaltar las manos de Juan Pablo II y escuchó su voz diciéndole “Levántate, no tengas miedo”

El 1° de mayo de 2011 se realizó la beatificación del Papa Juan Pablo II, y mientras en la Plaza de San Pedro cientos de miles de fieles vivían una fiesta, en una casa en Dulce Nombre de Tres Ríos de Cartago se daba un milagro. Floribeth tenía serios problemas para poder permanecer despierta, sin embargo pese a que se había tomado el medicamento pudo permanecer toda la noche en sintonía de la ceremonia de beatificación. Tras la misma pudo dormir con tranquilidad hasta esa mañana.

Al despertar vio sobre su televisor un suplemento informativo de un periódico de circulación nacional, dedicado a la vida del Papa viajero, al ver el gesto del pontífice entendió que la animaba a seguir adelante y fue en ese momento que escuchó la voz del Papa que le decía: “¡Levántate! No tengas miedo”. En medio de la conmoción, su única respuesta fue “sí, señor”. Fue entonces, sin ningún dictamen médico que la mujer tuvo la certeza de que había sido sanada.

En medio de su situación prefirió no decir nada a su esposo, ya que estaba consciente de que él podría creer que era una alucinación producto del medicamento. Fue hasta días más tarde que pudo contarle, cuando su mejoría fue más que evidente.

Después de casi dos meses de vida normal, habiendo retomado sus quehaceres domésticos y laborales, Floribeth se enteró de que la reliquia de Juan Pablo II se encontraba en una localidad cercana al lugar en donde vive. A pesar de haber llegado en la noche cuando ya cerraban el templo, el cura párroco le permitió ir a la casa cural, tomar la reliquia en sus manos y poder dar gracias por el milagro recibido.

El documento final en italiano y latín en el cual reside la información final del caso de Floribeth Mora.

El documento final en italiano y latín en el cual reside la información final del caso de Floribeth Mora.

En el mes de agosto tuvo una cita con el doctor Alejandro Vargas Román, uno de los mejores neurólogos de Costa Rica, quien intentó ocultar su impresión al ver que el aneurisma ya no estaba. Tras ver en reiteradas ocasiones y muy detalladamente el examen que le había realizado, le dijo a Floribeth que el aneurisma ya no estaba.

“Señor ¿con este testimonio iré a llevar a los altares a Juan Pablo II?, me dije… Me metí a El Vaticano y luego a KarolWojtila.org, ahí escribí mi testimonio, hay muchos milagros, no solo es el mío…”, contó Mora con lágrimas de emoción a los medios de comunicación en una conferencia de prensa en la que dio sus primeras declaraciones públicas. “Yo nací en Cristo Rey, un barrio pequeño en un país pequeño, sin embargo escogieron mi testimonio para elevar a Juan Pablo II a la santidad, aunque para mí desde que estaba vivo ya era un santo”, aseguró.

“Me dijeron en El Vaticano que si podía ir a realizarme los exámenes, yo les respondí que por supuesto, porque si mi Dios me dio la oportunidad de vivir ¿por qué yo no voy a dar un pedacito de mí para que sea glorificado en el nombre del Señor? Y me fui a Roma con miedo, entré tranquila y me hicieron los exámenes”. Mora fue internada en el Policlínico Gemelli donde sería atendida en el mismo cuarto donde fue internado Juan Pablo II mientras estuvo en ese hospital, esto sin que los médicos supieran que su caso estaba siendo estudiado por la congregación.

“Estoy aquí delante de ustedes no para que vean a esta mujer, sino para que vean el milagro que hizo Dios en mí por intercesión de Juan Pablo II, para que ustedes crean que Dios existe y que haya una conversión en las vidas de muchas personas. No vean a esta mujer que está aquí sentada, vean a una realidad que está aquí presente, y es que una mujer que se estaba muriendo hoy la tienen aquí. Creo que no hay muchas explicaciones científicas, las explicaciones de Dios sí. Yo soy el testimonio de que hay un Dios muy grande”, dijo Mora en medio de la exaltación que le produce el contar su testimonio.

Mora recuerda con emoción la mañana en la que el aneurisma que padecía desapareció

Mora recuerda con emoción la mañana en la que el aneurisma que padecía desapareció

Fue el 20 de noviembre de 2012 que dio inicio el proceso sobre el presunto milagro, estudiado por el tribunal que instauró el arzobispo de San José, constituido por un juez, un Promotor de Justicia (o abogado del diablo) y un notario. Catorce días después, el 4 de diciembre, el proceso es clausurado y enviado a la Congregación, donde es recibido en enero para su estudio y posterior aprobación, tanto de la comisión teológica como médica. El viernes 5 de julio Su Santidad Francisco firmó el decreto que reconoce el milagro y, a espera del consistorio para confirmar la fecha, el mundo católico se ilusiona de nuevo, al ver que el querido “Papa viajero” será declarado Santo, según se prevé, este mismo año.

Mora hizo la aclaración de que el rumor de que sus hijos se habían acercado de nuevo a la fe tras su milagro es falsa, ya que ellos nunca estuvieron alejados. “Nosotros nunca perdimos la fe”, dijo Mora a los medios, señalando que se sentía impotente al ver que publicaban un hecho que no era verdadero.

Floribeth asegura que no tiene planeado asistir con toda su familia a la canonización, ya que El Vaticano únicamente le dará los pasajes de ella y su marido. Lo que parece ser un hecho es que será quien le entregue a Su Santidad el Papa Francisco las reliquias de Juan Pablo II.

Presidenta Chinchilla aseguró que el que el milagro ocurriera en Costa Rica es prueba de la devoción y la fe del pueblo.

Presidenta Chinchilla aseguró que el que el milagro ocurriera en Costa Rica es prueba de la devoción y la fe del pueblo.

La Presidenta de la República de Costa Rica, Laura Chinchilla Miranda dijo a Papel y Lápiz que estaba enterada del proceso desde antes de que fuera público, y que tenía planeado hablar con Floribeth el mismo viernes 5 de julio para felicitarla y que esperaba poder encontrarse con ella en un encuentro privado, sin la presencia de los medios de comunicación.

En las próximas horas se prevé que haya rezos y misas en agradecimiento a Dios por el milagro concedido a Floribeth. El barrio de Dulce Nombre de La Unión, en Cartago, está de fiesta y el mundo entero espera la fecha en la que el Papa polaco sea llevado a la Santidad que tanto imploraban en sus funerales con el grito “Santo Súbito”.

Fotografías: Jovel Álvarez
Edición fotográfica: Lorena Bogantes González