Lizeth Castro: El significado de una sonrisa


En este espejo está reflejada una niña, que anhela grandes cosas. Crece en medio de un entorno con lo básico para vivir, y pese a que los lujos no son parte de su día a día, hay algo que la mantiene creciendo: sus ilusiones.

“¡Bienvenidos al Programa de Lizeth!”, dice la pequeña frente al espejo con un palo de la escoba que utiliza como micrófono y vislumbrando como un sueño lo que sería su futuro: convertirse en periodista.

Fue una estudiante enfocada, no esperaba nada de la vida, pero sabía que quería dejarle más de lo que ella le daba. Durante la universidad era muy tímida, estaba siempre estudiando y con un objetivo en la mente hacia el cual deseaba llegar.

LizethCastro-4La alegría y la pasión brotan hoy en su mirada al recordar las anécdotas de un pasado lleno de retos, ambiciones y sueños. Su naturalidad no se pone en duda al conversar con ella y, en medio de su forma de ser tan entusiasta, se dispone a compartir con nosotros lo que recuerda con más cariño de su carrera.

Su nombre es Lizeth Castro, una mujer que ha llegado a lo profundo de los corazones de los costarricenses, siendo muchos quienes sin pena admiten haber llorado en repetidas ocasiones con sus reportajes llenos de humanidad. Es una periodista que busca tocar las fibras de las personas, porque cree en ellas, en sus sueños, y está convencida de que todavía hoy hay motivos para luchar.

¿Cuándo descubrió que quería estudiar periodismo?

Desde chiquitita, fue natural a mí porque yo agarraba la escoba, me paraba frente al espejo y decía “bienvenidos al programa de Lizeth”… Era muy vacilón. Era algo natural a mí, imaginarme que yo iba a ser periodista… no me imaginaba nada más.

¿Con qué objetivo empezó a estudiar periodismo?

Es interesantísimo, porque yo no tenía ningún objetivo claro, entré a la universidad solo sabiendo eso. Siempre he tenido algo que no sé si es un defecto: casi nunca tengo planes.
Ahora manejo un cronograma, pero hasta ahora con la revista. Me voy por donde la vida me lleve, es una cosa rarísima… ¿Verme en tele? ¡Jamás! Me veía más en prensa escrita, porque me gusta escribir. ¿Verme en radio? ¡Nunca! Y ahí empecé, en Monumental. Fue lindísimo, porque descubrí lo bonita que es la radio. En la universidad las materias que más me gustaban eran las de radio, y yo decía que los que trabajaban ahí eran dichosos. Yo voy por donde la vida me lleve, tengo la mente abierta a lo que venga… Analizo si me gusta la propuesta y la tomo. Esa ha sido mi actitud ante la vida. Nunca planeé tener dos hijas… ni cinco ni diez. Decía “yo voy a ser mamá”, pero no a cierta edad… no.

¿Qué es lo que más disfruta de lo que hace hoy? ¿Entrevistar, sentarse a escribir el blog…?

LizethCastro-6En la revista lo disfruto todo, me encanta hablar con la gente o sentarme a editar, ver el trabajo terminado, que se vea lindo y se entienda, que sea ameno. Me encanta escribir el blog, de hecho es la única sección que yo hago semanal, porque Vidas Intensas es quincenal. Hay una parte que ha sido complicada: vender la revista y tocar la puerta de patrocinadores, porque yo veo que cuando me dicen: “no nos interesa, gracias”, más tarde se abren diez puertas… Claro, uno sale aburridillo… Pero tocás otra puerta y Diosito la abre. Por eso es que te digo de que no tengo un plan rígido en mi vida.

¿Cuál fue la primera entrevista “soñada” que realizó?

Ay, ¿no te digo que no estaba esperando nada? (ríe)… No, no, es que para mí vale tanto conversar con un presidente que con quien le lleva las maletas… debe ser interesantísimo.
“Recuerdo cuando vinieron Bill y Hilary Clinton. Me mandaron a cubrirla a ella, y todos queríamos cubrirlo a él… Pero yo dije: “Si me toca cubrirla a ella, vamos a hacerlo… pero qué bonito poder hablar con ella… decirle hola”. Yo trabajaba en canal 4 y el camarógrafo me dijo que seguro ella venía con mil guardaespaldas, era la esposa del hombre que dirige la nación más poderosa del mundo… Y yo le respondí: “¿Y si no? ¿Y si viene con dos o con uno buena gente?”… Viene la señora caminando y le digo “Mrs. Clinton” ¡Y me vuelve a ver y me dice: “Yes?”… ¡Hubieras visto!… Por dicha el camarógrafo estaba grabando. Entonces le dije en mi inglés: “Hello, a message to Costa Rica”. Y ella hablaba y hablaba y yo no entendía… En eso me tocaba hacer una segunda pregunta ¡porque ella no se fue ni me quitaron! ¡Ella estaba esperando otra pregunta!… Entonces le digo yo: “A message to costarricans women”… Y entonces así terminamos. Llamé al jefe de información y le mandé la información con el asistente. Entonces cuando vimos el noticiero lanzan: “EN EXCLUSIVA Hilary Clinton le habla a NC4”… Son esas cosas tan divinas. Porque cuando uno tiene la mente abierta piensa que a como la señora puede no hablarle, puede ser que sí. A veces uno desea con todo su corazón cosas que no debería desear así… Uno debería querer que las piezas del rompecabezas se acomoden y que todo salga lo mejor posible, hacer que todo salga lo mejor posible, que uno goce de ese momento y que hoy podamos estar riéndonos de eso.”

Lizeth destacó años atrás en la televisión con uno de los espacios televisivos que más ha calado en las conciencias de los costarricenses. “Así es la vida” fue el nombre del programa que produjo y condujo durante dos años. Terminaron sus transmisiones, pero quedó vivo en Lizeth un nuevo norte, una nueva dirección hacia la que quería dirigir el trabajo que tanto ama realizar. Así nacería años más tarde “Vidas intensas” en su revista LizethCastro.tv.

Hablemos de “Así es la Vida”, este programa tiene ciertas similitudes con lo que es hoy LizethCastro.tv ¿podríamos decir que este programa marcó el norte a donde quería dirigir su carrera?

Sí. Ese programa me hizo descubrir en qué me siento como pez en el agua. El periodismo en general es muy lindo. Detesto cubrir sucesos, es lo único que no me gusta, pero vos me mandás y tengo que hacer la nota. Pero el tipo de periodismo de “Así es la vida” me ayudó a descubrir lo bonito de hablar con la gente, lo bonito de que compartan sus historias y desnuden su alma así, solo para dar a conocer su testimonio a los demás. A veces sigue haciéndome falta… Yo me pegué mis lloradas cuando me avisaron que se cerraba. Ahí sirve tener la mente abierta para seguir adelante aunque duela.

¿Por qué usted cree tanto en la noticia positiva? ¿Por qué creer en que la noticia positiva debe tener un campo en la sociedad y por qué cuesta tanto que los medios tradicionales se abran a este tipo de noticias?

Lizeth trabaja actualmente en su revista digital "LizethCastro.TV"

Lizeth trabaja actualmente en su revista digital “LizethCastro.TV”

“Está la falsa idea de que este tipo de noticias no venden, de que la gente no la vería y que es light, cuando todo lo que se refiere al alma no es light. Son personas que deciden cosas, salen adelante y se superan. Yo creo que la noticia positiva no tiene campo hoy en los medios tradicionales, por eso en parte puse la revista. Mis ex jefes saben que yo decía: “¿Qué es este sangrerío? ¿Quién va a ver el noticiero hoy?… Y el rating picaba. Y se vende… Entonces yo pensaba que yo estaba mal, porque yo no vería el noticiero. Entonces cuando yo me puse la revista me di cuenta de que no estaba tan mal, porque hay mucha gente que se mete a ver las noticias y las entrevistas. Hay un mito alrededor de la noticia positiva, creyendo que no se va a vender y yo pienso que en este momento más bien la gente está en la búsqueda de esa noticia.”

Lizeth admite que la televisión tiende a crear en quienes en ella participan algunos lazos de orgullo, sin embargo asegura que siempre intenta pisar con el pie el ego, ya que no lo considera buen consejero.

¿Le hace falta la tele?

No… Porque al final me salí de la tele porque no estaba convencida de estar aportando algo positivo al país… Sos presentador de noticias, pero de las que no construyen ¿Entonces para qué sos presentador? ¿Para qué poner la cara?… Te mandan a hacer reportajes bonitos, pero no son lo que vos querés… Entonces mejor no hacerlos. Ahora hay un proyecto en el canal, y creo que voy a tener una sección, una en la cual veo que hay un propósito, una sección que es muy como yo… Entonces las reglas son que yo tengo la sección pero me dejan elegir al personaje que llevo ese día, me dicen que sí y que le dé mi enfoque, perfecto. No es que la televisión me haga falta, sino el propósito de estar ahí.

¿Cómo fue la realización de los Sueños de Navidad?

Los Sueños de Navidad son muy polémicos porque hay quien dice que ayudamos a doce familias… Pero en una página del periódico venía mi foto y la página completa decía “de las buenas intenciones no se vive” y que nosotros nos valíamos del dolor ajeno y montábamos un show… Esa es sólo una opinión… ¿que me hierve la sangre cuando la leo? Sí… pero en realidad es una misión que todos los medios de comunicación deberían tener y no sólo en diciembre, porque todo el año hay gente que se moja, gente sin techo o que vive cerca de los ríos. A mí me encantaba hacerlos, me llenaba mucho… Porque la gente lo veía a uno con ojos de esperanza, te bajabas del carro y, aunque no conocías a nadie, te recibían con una sonrisa como si la simple visita les diera dignidad, al final creo que a ellos les dábamos dignidad.

¿Pudo poner un muro entre usted y sus sentimientos para cubrir estas historias?

¡Ahh no! Yo lloro… A veces la gente le cuenta a uno cosas muy duras. Nos abrazamos después de la entrevista y más bien tengo eso que he ido afinando con el tiempo, y es que me afectan las cosas, y uno no puede afectarse. Yo iba para mi casa e iba dándole vuelta a la entrevista.

“Recuerdo una vez que unos viejitos vivían a la orilla del río, yo hice el reportaje, está decidido que les íbamos a dar casa y los íbamos a trasladar de provincia. El viejito veía una piedra cuando llovía, y cuando el agua del río sobrepasaba la piedra salían corriendo porque ya se iba a meter a la casa. Esa noche llovió mucho en mi casa y yo pensaba en el señor y decía: “el viejito está mirando la piedra, el viejito está mirando la piedra…” y no dormí. Uno no debe desensibilizarse, sólo hay que guardar distancia para que eso no te afecte. Yo solo quería que les diéramos la casa para que dejaran de ver la piedra.”

Hoy en día Lizeth se emociona al recordar los sacrificios que sus padres hicieron para poder darle la educación a ella y a sus hermanos. Asegura que si tuviera la oportunidad de destacar algún aspecto de su vida en un reportaje de “Vidas Intensas”, sin duda hablaría de lo que ha costado llegar a donde está hoy

LizethCastro-15“Yo metería todo ese esfuerzo, para que la gente vea que sí se puede, especialmente las personas de pocos recursos y que ellos vean lo que yo te he dicho a través de esta entrevista: No podés decir “el plan de mi vida es este…” porque el plan ideal lo tiene Dios para vos. Podés tener sueños y proyectos, pero dejá abierta la puerta para que entre algo que no esperabas y que Diosito te lo está mandando, me gustaría que la gente viera ese proceso de esa vida intensa”.

En la vida de Lizeth Castro hay un Dios que se ha encargado de llevarla y traerla por los caminos de una vida que no estaba planeada por ella misma. Lo vio en los momentos duros, pero también en los momentos en los que la alegría le ganaron a la tristeza. No ha dudado nunca que Dios la tiene en sus manos y, con convencimiento, agradece todo lo que ha recibido.

Ante la pregunta de cómo meter a Dios dentro del periodismo, respondió que primero debe estar dentro del periodista, y que después Él sale solo. Esto es, sin duda, lo que ha marcado su manera de hacer periodismo.

Castro ha tenido una vida llena de pruebas, no sólo desde el punto de vista de los desafíos, sino también al ver que ella ha demostrado que el periodismo que llega al alma es el que se queda en el corazón de los lectores, televidentes o radioescuchas. Que no hay mayor historia que la de la vida de una persona. Más allá de su regreso a la televisión, Lizeth ha podido aprender que en esta vida el verdadero valor de la noticia se encuentra en quienes la protagonizan.

Posiblemente sean muchísimas las mujeres que le huyen a las líneas de expresión, sin embargo hay una que a Lizeth Castro le luce como a muy pocas, que puede presumir al hablarle a las personas y que le abre el corazón de un público que la aprecia: su sonrisa.

De Lizeth se puede rescatar su lucha y su convencimiento en que un sueño tiene el potencial de convertirse en realidad, expuesto a la voluntad de un Dios al que ella ama firmemente, sólo una cosa queda por hacer: dejarse llevar. Su calidad humana y su carrera son la muestra de que para ella, Así es la Vida…

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Fotografías: Lorena Bogantes
lorena.bogantes@gmail.com

Edición: Samantha Coto
scoto@2020comunicacion.com

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2 pensamientos en “Lizeth Castro: El significado de una sonrisa

  1. Excelente la entrevista. Nos deja conocer un poco más de esta dama a la que ya de por sí admiramos. Al leer sus respuestas o me queda la menor duda de que es una persona tan linda por dentro como fuera.

  2. Pingback: Un homenaje al “Papa viajero” | Papel y Lápiz

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